Hombre de aguas turbulentas
Ivosercas 2026
Decía Henry Kissinger que un diplomático refleja los intereses de su país, no su predilección personal y disputa no por preferencias sino por razones de Estado. Y me viene a la mente a un Canciller discreto pero cerebral, un Carlos Ramiro Martínez que sin involucrar al ego suaviza las crisis internas y externas y, en medio de controversias permite el compromiso, sin involucrar al ego en aras de la solución.
A dos años después del inicio del Gobierno de la Primavera es la mejor carta del gobierno de Bernardo Arévalo, ha mediado en momentos excepcionales y críticos con actores principales de la política exterior y puedo pensar que aun cuando termine su gestión, se seguirá hablando del rol de los vecinos del norte en la política interna de nuestro país, como ha sido desde hace muchos años.
Como al inicio de cualquier gestión que pretende un buen gobierno, se contempló la urgencia de la depuración de las diferentes instituciones. Se dice fácil, se piensa que es algo sencillo, pero no, sacar a funcionarios presuntamente corruptos en los mandos medios de los ministerios, es una tarea cuesta arriba, muchas veces apadrinados por políticos en importantes cargos como en el depurable Congreso, todo sin el apoyo de la investigación criminal del Ministerio Público y sus Fiscalías de Delitos Administrativos, Contra la Corrupción, o con la complicidad de otros altos organismos. Y esto es parte de la política real, no de los sueños de opio de muchos seudo-analistas.
Nadie ajeno al conocimiento de Cancillería, puede siquiera imaginar que mover al mal representante del país es casi misión imposible. Quitar a un funcionario en su calidad de estar en disponibilidad, es igualmente complejo. Casi como si fuera la institución castrense… Salvo por supuesto, casos abiertos de corrupción, comportamientos reñidos de conocimiento público, con las funciones propias, pero no por razones de diferentes pensamientos políticos o ideológicos, salvo, eso sí, de abierta oposición a la orientación oficial. Pero eso tiene un margen muy estrecho. Y tiene margen estrecho pues por las características del país, con mucha influencia de las élites, con una relación económica de casi dependencia y con una estructura interna, creada a lo largo de años de costumbres, tradiciones, de padres, hijos y nietos de apellidos de
abolengo, las posibilidades de cambio chocan con la inercia, con la idea de que así es y así tiene que ser… por ello, los cambios llevan tiempo…
Guatemala fue durante años y continuará siendo, socio comercial y amigo de los Estados Unidos de América, con lo que ello signifique… una compleja relación histórica, geográfica y política… En las actuales circunstancias tenemos por el momento, poco margen de política exterior independiente y, en el último cuarto de siglo, la migración hacia el norte se convierte en un asunto estratégico siempre con las remesas a cuestas. Además, el ser parte de una zona de seguridad, junto a la visión de las elites del país, que no tienen ojos hacia otra parte que no sea al norte, dan como resultado que durante años la relación sea casi de dependencia. Como decía Porfirio Díaz en su momento “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Uno de los principales castigos a los funcionarios bananeros acusados de corruptos, es el suspender la visa de ingreso a ese país, lugar de los viajes inevitables, de los negocios infaltables y del retiro añorado. Eso es el sentido de la lista Engel y la Magnistki, que vimos de cuerpo entero en el reciente incidente entre el gobierno y Cayalá. Si votas por un impresentable, te devolvemos la visa. Y luego la culpa es del Canciller. ¡Hay que ser más que idiota!
En el plano institucional nuestro Canciller tuvo que enfrentarse al ataque permanente disfrazado de “interpelaciones” y fue obligado a inicios de su gestión a permanecer en el país, en una oficina del congreso casi todo el año 2024, a excepción durante las vacaciones de los parlamentarios. Fue compelido a estar en una silla resolviendo dudas e incertidumbres, sin poder representar al país en reuniones, bilaterales o multilaterales. Eso, fue una de las mayores expresiones de sabotaje al Gobierno. Más de siete meses del trabajo de Cancillería, sujeto a los caprichos de unos cuantos diputados. El máximo responsable de la diplomacia, amarrado por un congreso de oposición, que no ha podido hacer mayor que un aumento que elevó el gasto salarial del Congreso de Q 4 millones a Q10. 6. Y luego, los diputados engordados, pedían resultados… es el colmo.
Otra controversia que enfrentó la Cancillería fue el cuestionamiento por la votación mayoritaria a favor de Palestina en la Asamblea General de la ONU que se produjo principalmente como respuesta a la necesidad de impulsar la solución del conflicto de dos estados. Se buscó fortalecer la posición de
Palestina como miembro de pleno derecho en la ONU, permitiéndole tener voz y participar en los plenos. Además, se trataba de ejercer presión para el alto al fuego. Se consideró una respuesta a la grave catástrofe humanitaria. La votación evidenció una clara división internacional, donde la gran mayoría de los países europeos, latinoamericanos, africanos y de otras regiones apoyaron la solución diplomática, contrarrestando el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad.
A todas las dificultades señaladas, varios temas se convirtieron en nudos ciegos para el trabajo del ministro. Uno de tantos, la relación con Taiwán, que fue heredada de gobiernos anteriores con prácticas como los famosos “chino-cheques”, que fue el mayor obstáculo para iniciar relaciones con China. Pero, además, en estas condiciones, y la disputa mundial con China, hicieron día con día más difícil el proceso de exploración de otras posibilidades diplomáticas. Al grado que, de manera reciente se habría dicho que los puertos en Guatemala al ser construidos por EEUU serían un bastión contra la influencia china. A lo cual los tontos con iniciativa responden con aplausos prolongados, sin pensar un minuto en los intereses nacionales.
Guatemala es el único país que no tiene relaciones con el gigante asiático. Y las razones están en la geopolítica, antes que en las gestiones del Canciller, amarrado por el congreso, y por un gobierno sitiado por la oposición. Parafraseando la frase de campaña de Clinton, diría: “No es la política idiota…” ¡Es la economía estúpido!”. En nuestro caso el tema también pasa por otros parámetros como la seguridad nacional.
Mientras nuestro representante de la política exterior practica la diplomacia de lanzadera con cuadros seleccionados como la mayoría de sus Embajadores confiables, respetados, neutrales y con gran conocimiento de los posibles conflictos, confiando en sus mediadores para transmitir las posturas y mensajes del Gobierno. Con la CELAC, se establecen prioridades para avanzar en la construcción de alianzas regionales para enfrentar los desafíos globales y promover el desarrollo integral de Centroamérica y el Caribe, mediante el diálogo político y la cooperación con los socios estratégicos, cuyo único objetivo de Martínez es crear empleos, mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos y frenar la migración.
El Canciller Martínez está liderando una diplomacia pragmática centrada en los intereses nacionales adaptando las relaciones internacionales a los intereses nacionales y fomentando el comercio con un enfoque útil para proteger la seguridad y los intereses económicos nacionales en un mundo complejo, pero siempre equilibrado con sus valores, pues a excepción de muchos otros, él sí tiene valores.
Está creando también centros de impresión de pasaportes en varias ciudades mexicanas, cumpliendo el compromiso adquirido con el presidente Arévalo de fortalecer los servicios consulares, uno de sus pilares es “Ciudadanías sin fronteras”. Ahora, los consulados y centros de impresión benefician a decenas de miles de guatemaltecos usuarios en Canadá, Estados Unidos, España, China, Panamá, Países Bajos y Ciudad de México. Hoy tenemos más de un millón de servicios de documentación y solicitudes de asistencia atendidas y más de un centenar de servicios de protección consular. Su visión: “atender a una comunidad que coadyuva a la economía del país, ¡es una obligación moral¡”. Un funcionario mesurado, sencillo y grande a la vez, que combina con sus propósitos integridad, ética, vocación de servicio y competencia técnica.
Las decisiones en política exterior raramente emergen del análisis abstracto. Buscan proteger valores e intereses nacionales además de la seguridad. En política exterior hay que arreglárselas con lo que hay, pero lo más difícil de derrocar son los falsos amigos heredados de la diplomacia del cóctel y las medallitas. En este contexto, sólo los hombres con resiliencia, adaptabilidad y mentalidad inquebrantable además de honestos, son difíciles de vencer como el Canciller Martínez. Debe caminar sobre el mar como un buen marinero.
