Cuando se eligen dirigentes incapaces y perversos
Autor: Jairo Alarcón Rodas
La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente.
George Bernard Shaw
En entrevista concedida a la prensa, el presidente Donald Trump indicó que Estados Unidos posee un arsenal nuclear capaz de destruir el planeta ciento cincuenta veces. Tal declaración pasaría inadvertida si no fuera porque fue expresada por el máximo dirigente de una de las potencias mundiales. Pero ¿qué significado tienen tales declaraciones dentro del contexto mundial?
Lo alarmante de lo expresado es que con el armamento que poseen los países que tienen armas nucleares, en donde la Federación de Rusia, Estados Unidos y China respectivamente poseen la mayor cantidad de ojivas nucleares, casi el 90% del arsenal del mundo, sin duda que, con ello, se puede acabar no solo con cualquier ciudad de la tierra, sino acabar con la especie humana, con toda la vida e incluso con el planeta mismo.
Ante el historial guerrerista del país del norte y su empecinado deseo de constituirse en el gendarme del mundo, les quedan a las otras superpotencias continuar con la escalada armamentista. En junio de este año, la red de medios de comunicación Al Jazeera publicó en su titular que: Los nueve estados con armas nucleares están construyendo bombas más grandes y sistemas de lanzamiento de mayor alcance a medida que el mundo pierde estabilidad. Y qué decir de países como la Federación de Rusia y China quienes temen por su seguridad ante las amenazas constantes a las que son sometidas directa o indirectamente.
Tal es la calidad de políticos y gobernantes de países como Estados Unidos que basan el respeto de las demás naciones del mundo en la amenaza, el terror, en su capacidad bélica, en su arsenal nuclear. Imperios que, con su afán de dominar, de pretender mantener un pensamiento único y constituir un mundo unipolar, son capaces de crear armas de destrucción masiva sin reparo y escrúpulo alguno.
Así, con las irresponsables declaraciones del presidente Donald Trump, solo provoca que otras superpotencias se armen, busquen cómo hacerlo, que continúen en la construcción de armas más letales y sofisticadas para enfrentar tal amenaza. Es de tener presente que el país que ha invadido, bombardeado, asesinado líderes de otras naciones, destruido ciudades, en aras de mantener el control y el orden mundial, según su criterio, es Estados Unidos. Sin duda, la escalada armamentista que ha generado llevará al mundo a una catástrofe sin precedentes, a la posible extinción de la especie humana, a poner en peligro la vida misma en el planeta.
Mucho se ha hablado de la personalidad del presidente de Estados Unidos, de su salud mental, de los problemas que ha tenido con la ley, de sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, es más, fue electo presidente de una de las naciones más poderosas del mundo a pesar de haber sido declarado culpable de 34 delitos graves el año pasado.
Pero, cómo fue que ese personaje fuera electo a pesar de su condena, de su conducta a todas luces reprochable, de sus vínculos con redes oscuras, la responsabilidad de tal elección, recae no solo en el partido Republicano quién lo eligió su candidato sino, también, en sus electores. Y es que la irresponsabilidad de sus votantes, que lo eligieron el 47 presidente de Estados Unidos, ha creado un caos en ese país y puesto en peligro la paz, la estabilidad y la seguridad del mundo.
Pero, ¿hubiera sido preferible que se eligiera a Kamala Harris como presidente? Heredera de la política guerrerista de Joe Biden, si ella hubiera sido electa, probablemente la guerra entre Ucrania y Rusia se hubiera intensificado, el apoyo a Israel sería el mismo que el otorgado por el actual presidente, el tema migratorio, aunque la respuesta no sería tan brutal como la emprendida por la administración Trump, sería poco tolerante, basta recordar la cantidad de migrantes que fueron expulsados del país del norte, repatriados, por la administración Obama y Biden, de hecho, Obama supervisó más deportaciones que ningún otro presidente de Estados Unidos en la historia. En fin, hubiera sido, como dice el dicho, salir del fuego para caer en las brasas.
A pesar de que la imagen de Donald Trump en la mayor parte del mundo está deteriorada, que cada declaración que realiza y acción que pone en práctica, pone en duda su salud mental, si hubiera sido electa la candidata del partido Demócrata, Kamala Harris, la política exterior en cuanto a sus tendencias hegemónicas no sería diferente, Estados Unidos es un país capitalista y la diferencia entre la derecha e izquierda solo lo hace el papel más activo en la regulación de las políticas internas por parte del Estado, seguros sociales y subsidios al interno del país.
Es ingenuo pensar que el partido Demócrata pueda ser considerado un partido de izquierda, como lo quieren hacer pensar la extrema derecha de ese país y de personas ultraderechistas de países en el mundo, pues responde a los intereses de los verdaderos gobernantes de ese país, que son las poderosas corporaciones industriales y financieras.
Por aparte, el mundo se ve convulsionado por guerras, genocidios, intentos de invasión, desalojos, repudio a los migrantes, manifestaciones, en fin, el planeta no está en paz y mucho de ello se debe a las políticas erróneas de sus gobernantes, políticos que a su vez fueron electos por una mayoría de electores en sus respectivos países y ahora sufren tales desaciertos.
De modo que, en última instancia, es reprochable la actitud del electorado, al ser los responsables de la elección de tan funestos gobernantes, capaces de causar daño no solo en sus respectivos países sino de poner en peligro la paz en el mundo y, con ello, las vidas de muchos seres humanos.
Las democracias electoreras adolecen del problema que pueden convertirse en tiranías de las mayorías, si su población carece de conocimiento de lo que constituye un Estado y la importancia de un gobierno idóneo para hacerlo funcionar. Una sociedad en donde prevalezca la ignorancia, los errores se manifiestan con mayor frecuencia, lo que redunda en perjuicio para la misma sociedad.
De ahí que una sociedad, en la que sus habitantes no están políticamente educados, elige a sus gobernantes sin criterio, perjudicando, con la irresponsabilidad de su voto, a toda la sociedad. Pero, en el caso de lo que frecuentemente ocurre en Estados Unidos, en donde existe un bipartidismo político, en el que los cimientos del capitalismo son profundos y los valores de su población están más inclinados al tener que al ser, las opciones de un cambio sustancial, que lleve a un régimen más ecuánime, inclusivo y humano, no únicamente para los habitantes de ese país sino para el mundo, son poco esperanzadoras.
De igual forma, es curioso el comportamiento de los habitantes de muchos países europeos, en el que exteriorizan su desacuerdo con la política exterior de sus jefes de gobierno, grupos pacifistas que se manifiestan en contra de la escalada armamentista, de las agresiones a otros países.
Concentraciones ha habido en Londres, Paris, Roma, por citar algunos países, manifestando su desacuerdo hacia sus respectivos dirigentes. En fin, el mundo está siendo escenario de concentraciones en contra del genocidio palestino, cometido por el gobierno de Benjamín Netanyahu, sin embargo, a la hora de elegir, eligen a las personas equivocadas y a eso se debe su descontento que se refleja en las manifestaciones. Pocas veces eligen a un gobierno que desarrolle un verdadero cambio a favor del desarrollo y bienestar de sus respectivos países y para la paz en el mundo.
En consecuencia, que un presidente de un país tan poderoso como lo es Estados Unidos, que presume de ser modelo de justicia y democracia occidental, diga que se tiene el suficiente armamento nuclear para destruir 150 veces la tierra, constituye no solo una estupidez sino, también, una amenaza a la paz y seguridad del mundo.
