Más realidad que la ficción

JAIROaLARCO

Autor: Jairo Alarcón Rodas

La razón construyó el mundo moderno. Es una cosa preciosa, pero también frágil, que puede ser corrompida por irracionalidad aparentemente inofensiva.

Richard Dawkins

En el mundo de los sucesos y las cotidianidades, ocurren hechos que, por lo grotesco y absurdo, sorprenden hasta las personas más incrédulas e insensibles. De ahí que haya eventos sorprendentes que tienden a la admiración y al gozo, pero igualmente hay otros que repugnan, que desnudan las bajezas y miserias humanas. Y es que la peculiar especie llamada Homo Sapiens, es una caja de sorpresas, pues con sus potencialidades racionales es capaz de realizar los más nobles ideales, pero también los actos más perversos y repulsivos.

En la historia más reciente de la humanidad, los nazis, en Alemania, son el ejemplo más claro de la deshumanización de la especie, de cómo pueden caer tan bajo los seres humanos, al perpetrar hechos tan execrables. Actos que dieron origen a historias vergonzosas, a tristes pasajes de la historia, en donde la rabia, la ira, la impotencia, la tristeza, el desconcierto, se hicieron presentes.

Pero, es de tener presente que tales afrentas a lo humano no fueron las únicas que han ocurrido en el mundo y quizás ni serán. Es más, hoy con las acciones perpetradas por el ejército israelí, a partir del exterminio sistemático de la población de Palestina, con el genocidio que se está cometiendo en la Franja de Gaza bajo las órdenes de Benjamín Netanyahu, vuelve a resurgir la bestialidad humana, con la particularidad de la complicidad de los gobiernos occidentales, de la comunidad internacional, que guarda sepulcral silencio ante la magnitud de tales hechos y no pone freno a tal afrenta.

Pocos han sido los que se han atrevido a denunciar las atrocidades cometidas por el ejército y gobierno de Israel. Y volviendo al surrealismo que se manifiesta en las actitudes de muchas personas en este planeta, las aplauden y justifican por ser “el pueblo elegido de Dios”.

Por aparte, el gobierno de Donald Trump criminaliza a la Relatora de Naciones Unidas, sobre los territorios palestinos, por decir la verdad y señalar a las empresas internacionales que se han beneficiado con el genocidio palestino. El parámetro de la justicia en el mundo lo establecen los intereses estadounidenses, de ahí que es justo, lo que consideren como tal, los gobiernos de turno de ese país.

Guardando las distancias, cosa similar ocurre en Guatemala con el ministerio público a cargo de Consuelo Porras, quien persigue e investiga a los denunciantes de actos criminales de funcionarios públicos, de gobiernos anteriores, los de Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, estableciendo, literalmente, como diría Eduardo Galeano, un mundo al revés.

Tanto las historias de impacto colectivo como sucesos más particulares superan a la imaginación, que es el origen de la ficción. ¿De dónde saldrán las ideas tan perversas de los personajes que dieron vida a tales hechos? Invenciones de martirios y torturas, formas de destruir la vida, de locura y frenesí, en donde la crueldad sin límites se hace patente.

Hace algunos años en Guatemala, en nota de prensa, fueron publicadas noticias escalofriantes, que dicen mucho de la condición en la que se encuentra el país y sus habitantes, el irrespeto a los valores y a la dignidad humana. Actualmente las cosas no han cambiado, siguen sucediendo hechos en donde la violencia, la perversión, el irrespeto a la vida, están presentes, al parecer la maledicencia está latente y solo requiere de un pretexto para resurgir.

Y así, por ejemplo, por la radio se transmitía la información de un corresponsal de Huehuetenango, departamento ubicado al occidente de Guatemala, en donde se decía que, tras una disputa con su pareja sentimental, un individuo decapitó al hijo de dos años de ésta, como represalia al haberlo abandonado. La idea del criminal era causarle mayor dolor a su expareja al asesinar a su hijo.

En otra nota de prensa, se señalaba que, después de una discusión en el parqueo de una gasolinera ubicada al sur de la capital, un guardia privado le disparó y mató a una joven promesa del futbol tras una discusión. El irrespeto y desconocimiento del valor que tiene la vida para una gran parte de los habitantes de este país, hace que tales noticias sean recurrentes, cotidianas.

El morbo, presente en la población, determina en cierta forma que las notas rojas en la prensa sean las de más cobertura y consumo. Y así, siguiendo con notas rojas de hechos pasados, en Guatemala, “un guardaespaldas de un diputado balea a un automovilista por no cederle el paso”. En este país, las personas han normalizado el irrespeto a las mínimas normas de convivencia y por una serie de factores adversos, en algunos casos, mantienen una irritabilidad latente y peligrosa. Viktor Frankl decía: Ante una situación anormal, una reacción anormal constituye una conducta normal. Y eso está sucediendo con los guatemaltecos.

A nivel mundial, las redes internacionales del crimen organizado evidencian con claridad que los actos delictivos pagan y lo hacen con el sufrimiento de muchas personas y el de sus familias. El tráfico de drogas, de personas, de armas, la prostitución infantil, la pedofilia, son ejemplos de ello.

Como si fuera poco, existe un mundo oculto en el que se realizan las acciones ilegales al que tienen acceso las mentes más depravadas. La web oscura es el conjunto oculto de sitios de Internet a los que solo se puede acceder mediante un navegador web especializado. Se utiliza para mantener la actividad de Internet privada y en el anonimato, lo que puede ser útil tanto para fines legales como ilegales. La reputación de la web oscura se ha vinculado a menudo a la intención criminal o al contenido ilegal, y a sitios de “comercio” en los que los usuarios pueden adquirir bienes o servicios ilícitos.

A esto se suman hechos por demás escalofriantes y sumamente extraños para una mente sana. Es conocido el caso del pedófilo australiano Peter Scully condenado por abusar sexualmente de varias niñas, incluido un bebé de 18 meses, sindicado como el creador de una serie de videos llamado “Destrucción Of Daisy”, en donde la víctima es la menor de 18 meses la que fue maltratada, abusada y asesinada para el placer de aquellos que estén dispuestos a pagar el precio.

Caso similar, en lo perturbador, es el de Katherine Knight quien luego de asesinar a su pareja lo desolló y con parte de su cuerpo cocinó un guiso que pretendía dar a los hijos de su víctima. El caníbal de Rotemburgo, el singular caso de un individuo que colocó un anuncio en la prensa en el que literalmente decía, busco a alguien que me quiera comer. Arimn Weis mató y devoró parcialmente a un ingeniero berlinés de nombre Bernd Jürgen Brandes a quien contactó a través de Internet.

Pareciera que estos son casos ficticios extraídos de alguna historia de ciencia ficción o de terror o de novela policiaca, sin embargo, todos estas son informaciones sobre hechos verídicos, ocurridos en distintos lugares del país y del mundo, que los medios de comunicación hicieron noticia. Los cuales reflejan la histórica deprimente situación, en la que se encuentra gran parte del mundo,  con relación a los valores humanos, el respeto a la vida y la violencia. 

Altamente irritables, vengativos y rencorosos, sectores oscuros se mantienen vivos dentro de la sociedad y en Guatemala capitalizan su frustración a través de la violencia. Y con tal exceso de irracionalidad, algunos se regocijan con el sufrimiento de otros. El respeto a la vida no es parte de sus valores y el culto a la muerte marca el sello de sus acciones.

Y así se comprende que: Durante la noche del pasado 10 de julio se tuvieron reportes de vecinos que detuvieron y lincharon a un grupo de supuestos ladrones en Santa María de Jesús, Sacatepéquez, cómo es posible que continúen sucediendo estos actos de barbarie y la población los justifique como una acción de justicia en contra de ladrones. Lo anormal entre los anormales pasa a ser normal. Noticias como la anterior no inmutan a la población, no sorprenden ni crean rechazo, más bien constituye algo normal, una reacción permisible en los habitantes del municipio en referencia.

El mal, según Hannah Arendt, tiene dos características, el mal radical y la banalidad del mal, el primero es el intento, por parte de los regímenes totalitarios, de eliminar todo rasgo humano de los individuos. Convierte a las personas en cosas, que pueden ser desechables e imprescindibles. Lo que actualmente sucede en el capitalismo.

El mal banal, en cambio, es un nuevo tipo de mal que se caracteriza por su falta de reflexión y de compromiso ideológico. Es el tipo de actitudes que sigue la masa, sin ningún atisbo de criterio y de reflexión, por lo que asumen, las costumbres de su sociedad como “buenas” de una manera acrítica. Y no solo eso, ven como correctas las disposiciones de una autoridad sin importar que sean justas o injustas, sin el impacto que puedan ocasionar.

Tristemente esa es la situación de gran parte de los habitantes del mundo, de la que Guatemala no es la excepción. Únicamente las personas que han comprendido su papel en la sociedad de una manera crítica se dan cuenta de la “normalidad” a la que han llevado sectores interesados para los cuales el valor de la vida es insignificante y, desde luego, todo tiene un precio.

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