¿Por qué es tan difícil vivir en democracia?
Fernando Cajas
Para una persona manipuladora, soberbia, arrogante, autoritaria, misógino, homosexual oculto, , enamorado de jóvenes, deprimido, alcohólico, codependiente, mentiroso, asesino como Alejandro Giamattei es imposible vivir en democracia. La razón es que vivir en democracia supone tener valores y conductas que van más allá de las palabras falsas, como esas «que dios bendiga a Guatemala». Esas frases son vacías, palabras que aprendió de memoria, repetitivas, oraciones que nunca internalizó porque Giammatei claramente no tiene Dios, no tiene ética y mucho menos moral. Giammatei, el presidente que llega al poder por puro chiripazo, impuesto por las elites empresariales que lo que quieren es un monigote, no quieren un verdadero presidente. Las elites empresariales, muchas de ella disfrazadas en el CACIF, son tan enfermas como el mismo Giammatei.
Giammatei es un psicópata funcional. Para lo único para lo que realmente son auténticos los psicópatas, como Giammatei, es para sacar provecho de los demás. No durarán en destruir todo y a todos con tal de lograr sus objetivos egoístas, en el caso de Alejandro Giammatei lo que busca es el poder, eso lo mueve porque eso le permite en primer lugar tener acceso directo a mancebos, muchachos, algunos tan psicópatas como el, que intercambia no solamente favores sexuales, intercambian una visión del mundo, se apoderan de recursos sin trabajar, roban, usurpan, manipulan. Estos mancebos amantes de Giammatei se quedan con nuestros recursos, esos recursos que no llegan a los hospitales, esos recursos que podrían resolver la desnutrición, esos recursos que no se usarán para mejorar carreteras, excepto las carreteras que van hacia sus robadas propiedades, carreteras que no parecen necesarias porque se transportan en helicóptero.
Vivir en una sociedad democrática es vivir con valores y conductas que van más allá de la participación en procesos electorales. Pero primero hay que respetar el proceso electoral. Sino somos capaces de respetar la decisión de la mayoría, sino entendemos que esa decisión es soberana y que está protegida por nuestra Constitución. Pero ni el ejecutivo, ni el legislativo y menos el judicial respetan la Constitución. Eso es como que un cristiano quiera vivir sin respetar los principios de la Biblia. En democracia se vive a través de un pacto, de un trato, un contrato, este contrato lo dejamos expresado en una Constitución. Nos ponemos de acuerdo en qué queremos como sociedad y aquí en nuestra Constitución en su artículo 140 dice «Guatemala es un Estado libre, independiente y soberano, organizado para garantizar a sus habitantes el goce de sus derechos y de sus libertades.» Para Giammatei lo que dice el artículo 140 es «Guatemala es un estado mío, dependiente y esclavizado, organizado para garantizar que yo, Alejandro, goce de todas mis prebendas y mis caprichos.»
El artículo 140 de nuestra Constitución dice: «Su sistema de gobierno es republicano, democrático y representativo». Para Giammatei esto dice: «Su sistema de gobierno es monárquico, autoritario y anti representativo», eso porque este manipulador quiere rehacer su constitución e imponerla a nosotros. El siguiente artículo, el 141, establece con claridad que la soberanía nuestra, como país, radica en el pueblo y se entiende que nosotros, el pueblo, la delegamos para su ejercicio, en los organismos Legislativo, Ejecutivo, Judicial, los cuales DEBEN ser independientes, no deberían estar subordinados unos con otros. En el mundo perverso, tergiversado de Giammatei, el ejecutivo es quien manda en este país y ordena al judicial qué hacer, qué investigar, qué ocultar y ordena al legislativo qué legislar. Para eso escogió a una fiscal que fuese su perra fiel y llenó de diputados ladrones y corruptos al legislativo, haciendo que lo dirija una señorita impresentable en cualquier parte del mundo, otra manipuladora alineada con Giammatei proveniente del partido más corrupto que hemos tenido, Vamos, la basura moral más asquerosa que se ha generado en toda nuestra historia y vaya sino hemos tenido partidos realmente corruptos.
Para la gran mayoría de guatemaltecos vivir en democracia es una necesidad luego de una cruenta guerra civil que dejó más de 200,000 muertos, desde que la contra revolución de 1954 nos impuso nuevamente gobiernos militares, dictadores, chafarotes asesinos. Hubo un genocidio en el Triangulo Ixíl, genocidio negado por los generalotes y sus defensores de los que resaltan personajes siniestros como la hija del genocida, convicto, ratero, que hizo de Guatemala una tierra de F y f y que le denominaba Fusiles y frijoles, mucho de fusiles y poco de frijoles. Como este grupo de anti democráticos tienen hijos sucesores de la misma filosofía de la maldad, el miedo y el terror, emergen candidatos a presidente enfermos, otros psicópatas, tal el caso de Sury Ríos, ejemplo de que ellos resuelven todo con la guerra y la confrontación como fue aquel Jueves Negro que nuevamente nos vistió de luto. Y para variar, su vice presidenciable, Molina Barreto, un abogado literalmente del diablo lo insertan como magistrado en la corte de constitucionalidad. Increíble.
En una reciente aparición en Emisoras Unidas, Molina Barreto hizo un show de niño bueno luego de sus fechorías. El defensor de la anti democracia, o sea el gobierno de dictadores, dice que «él fue a poner el pecho a las balas de los medios de comunicación», porque no tiene formas de pensar alternativas sino todo lo ve como balas. Su ataque a la prensa nacional fue insidioso, Molina Barreto dice que la culpa de este desorden, del levantamiento popular, del Paro Nacional es de los medios de comunicación que no leemos o no entendemos los fallos de la corte, que no sabemos de leyes. Según este aprendiz de dictador, defensor anti moral de regímenes fascistas, el problema es que ni los constituyentes entienden la Constitución, su constitución por su puesto.
Lo más ridículo fue cuando el entrevistador, Luis Felipe Valenzuela, le pregunta, con demasiado respeto, si no creía que eso de decir que los manifestantes estaban cometiendo delitos de lesa humanidad no era demasiado. El magistrado dijo que no, que la ausencia de agua potable es un delito de lesa humanidad. Ah, no se le movió un músculo de la cara para dar tremenda declaración de un jurista que conoce el genocidio de su ídolo, Efraín Ríos Montt, eso sí fue un delito de lesa humanidad. Este es el perfil de quienes integran la corte de constitucionalidad. Es gente que cuando hablan de democracia están hablando de algo tan diferente a lo que los guatemaltecos queremos. Para ellos democracia es autoritarismo, fascismo, defensa privilegiada de grupos de poder, llámese CACIF o atender inmediatamente las solicitudes ilegales e inmorales de Consuelo Porras que sabe que todo se lo van a aprobar porque el Pacto de Corruptos ahora si tiene un objetivo claro, dar golpe de estado, sea como sea. Eso es democracia para este grupo de manipuladores.
Es difícil construir la democracia porque requiere que aprendamos a respetarnos y a respetar nuestras leyes, nuestra Constitución. Cuando se tienen líderes como los supradichos, vivir en democracia es casi un imposible. Así que lo que nos toca a los que queremos vivir en democracia es defender nuestro estado democrático y respetar nosotros las leyes, aunque estos psicópatas no las respeten. Esto nos lo ha modelado de forma ejemplar los 48 Cantones de Totonicapán, que han liderado el movimiento social más importante de la historia de Guatemala, contagiando a otros grupos indígenas, a grupos urbanos que en ciudad capital se han levantado en el sentido en que nuestra Constitución si nos lo permite según el artículo 45 que dice «Es legítima la resistencia del pueblo para la protección y defensa de los derechos y garantías consignados en la Constitución». Más claro no canta un gallo. O es ahora o no será nunca Guatemala.
