Urgen un gran acuerdo nacional para salir de la crisis política
Coletivo La Gotera
Como se había pronosticado, el pacto de corruptos está dando la batalla y parece que sus señuelos son la Fiscal General, Consuelo Porras, el jefe de la FECI Rafael Curruchiche, su auxiliar Cinthia Monterroso y el juez Fredy Orellana. Son sobre los que la mayoría ha puesto sus ojos y pide sus cabezas. Sin embargo, la contradicción fundamental no se resolverá con su renuncia, aunque puede aliviarla; comenzará a resolverse con el cambio de modelo político. Y, para no hacerlo muy convulso sino sobre la base del mismo sistema económico, soltar las amarras del viejo barco para dejarlo arder en el mar de lo rebasado y abordar el de nuevas relaciones en la región qué urgen para ir dejando atrás la miseria, el racismo, la enorme desigualdad, el narcotráfico y el subdesarrollo en la infraestructura y la tecnología, es lo que esta crisis política ha puesto sobre la mesa.
Para Guatemala es perentorio celebrar un nuevo contrato social donde los actores políticos que hasta ahora, ni siquiera muchos, incluyendo los grandes cientistas sociales, sabían de su existencia o si sabían pensaban que eran minúsculas expresiones en sus comunidades, hoy se han quedado boquiabiertos con la enorme fuerza de su presencia. 20 de octubre de 2023, es una buena fecha, significativa sobre todo, para retomar el timón de lo que sobre casi 70 años de autoritarismo, racismo y marginación de las grandes mayorías indígenas de la población, otros han tenido.
Las comunidades rurales nos han demostrado en apenas 19 días que otra Guatemala es posible, qué la forma de ejercer el poder de los cashlanes (ladinos/mestizos) no ha funcionado del todo justo y ecuánime para todos en su vida cotidiana sino el que ellos, en sus insivibilizados y abandonados poblados practican día a día para dirimir sus problemas desde los más ordinarios a los más complejos.
Así pues, los poderes facticos qué han dominado por casi 70 sños, si quieren avanzar en su propio desarrollo tienen que incluir, en principio, qué la vida no es solo de bienestar económico para alcanzar la felicidad sino que importa quizá mucho más, la armonía consigo mismo, los demás y la naturaleza. Un equilibrio que vaya rompiendo esa forma de producir acumulativa que degrada desde el propio ser humano hasta a los otros seres vivos y la tierra. Que desde
que se impuso en el planeta no ha tenido en cuenta esos factores sino el del egoísmo.
Pero bueno, como la cuestión es destrabar el entuerto critico de este momento en el país, la única salida es un acuerdo político entre actores poderosos tales como las cámaras empresariales y entre ellas, los actores más visionarios qué deseen hacer lo que vienen deseando desde hace tiempo, ampliar sus radios de negocios con otras naciones hasta ahora vetadas por el big brother, como las que están adquiriendo notoriedad por postular un mundo
diverso y multipolar y, las autoridades indígenas y mestizas que representan a miles de comunidades rurales y urbanas y perirbanas que desean una vida mucho mejor, con más posibilidades de desarrollo sustentadas en la ampliación del mercado interno que se traduciría en trabajos mejor pagados, posibilidades de escalar a través de la academia que nos lleven aimplementar tecnologías de punta en la producción, la distribución y el consumo y, por
supuesto, seguridad para ejercer libremente lo más placentero pero sin afectar ni degradar la vida de los demás.
Tenemos confianza en la sabiduría qué el pueblo protagonista de estas jornadas de octubre nos han dado y tenemos confianza que el otro sector de poder pueda contemplar un buen arreglo donde prime la decisión de la mayoría para que se respeten los resultados electorales del 20 de agosto y como corolario apoyar al nuevo gobierno para luchar en la erradicación de la corrupción como garantía para aceitar las ruedas de esta democracia tan golpeada.
Si este acuerdo no funciona y se permite que sea saboteado por los corruptos, la bomba seguirá activa y en el momento menos pensado, detonará con las consecuencias más imprevisibles, todas negativas para todos aún los que se consideren ganadores de este ínterin histórico.
Esperamos pues, que el diálogo y los acuerdos integrales que favorezcan a todos sea lo que prevalezca para construir un gran país de pequeños propietarios donde se privilegie la libre competencia y una estructura de justicia que funcione para todos de forma pronta y ecuánime. Ojalá podamos bloquear el egoísmo de un grupúsculo que hasta el momento se resiste a entregar el poder y demos ese gran paso en el perfeccionamiento de nuestra República.
Colectivo La Gotera
