La colosal derrota de Trump
Miguel Angel Sandoval
Si algo desaparece en algunos análisis, hechos regularmente a las volandas, es el factor de derrota aplastante, histórica, de Trump. Y todos sabemos que una derrota electoral como la sufrida por Trump, a pesar de lo que diga y proclame, lo debilita, y, sobre todo, le resta legitimidad. No existe derrota política y veredicto de las urnas que no sea tomado en cuenta, tanto por los amigos como por los otros.
Ahora no veremos a un presidente en posesión de todas sus facultades. Ahora veremos a alguien debilitado, con muy poca legitimidad. Así de claro. Sin ir muy lejos, no es lo mismo un presidente con mucho respaldo político, que uno sin respaldo, vapuleado en las urnas. En este caso, el país se pintó de azul. Hoy tendrá al senado y al congreso en contra, así como tendrá ante sí, al país gobernado en mayoría por sus opositores. Esa es la cruda verdad.
Es cierto que mantiene, legalmente, sus facultades externas, pero ahora todos sus interlocutores, saben que sus políticas tienen rechazo mayoritario de la sociedad norteamericana. Particularmente en la guerra contra Irán. Quizás no sea lo mismo con Venezuela o con el intento de más de 60 años y 12 presidentes de EEUU de apoderarse de Cuba, pero en estos casos, habrá una presión renovada de instancias como la ONU y otras.
Ni hablar de otros actores relevantes en el plano internacional como Xi Jinping o Vladimir Putin, y otros actores como México o Brasil en nuestro continente. Estamos ante un presidente devaluado, nos guste o no, es la realidad categórica. No es un presidente que haya ganado cuatro elecciones, y que goza de toda la legitimidad posible, como es el caso de Lula.
Solo como interrogante, que harán países, como Canadá, México Brasil, y muchos más ¿con temas como los aranceles? ¿O los intentos extraterritoriales que fueron rechazados en las urnas? Pues en algo podemos convenir. Los votos contra Trump no sólo por ser acusado de pedófilo, son porque está navegando en aguas demasiado peligrosas. Está bordeando la guerra nuclear sin que haya nada que lo respalde. La derrota electoral en los términos que se dio lo deja en malas condiciones. No puede pregonar que sus disposiciones tienen legitimidad democrática. Ahora es un perdedor. Y en los tiempos que corren, perdedor en tiempo real. No hay mediaciones para esta profunda derrota.
Esta claro que en el corto plazo el mensaje es más que obvio: rechazo masivo a sus políticas. Otra cosa muy distinta es el asunto entre republicanos y demócratas en otros conflictos y en relación con temas partidistas lo cual hemos visto en diferentes ocasiones. Y esta realidad entre demócratas y republicanos, o entre liberales y conservadores, que en alguna ocasión Gabriel García Marques lo resumió al decir que la diferencia entre unos y otros era que los demócratas iban a misa de las nueve, mientras de los republicanos lo hacían a la misa de las 5.
Pero ese análisis no debería nublar los datos que observamos ahora. Adicionalmente, no parece que hayan existido personajes tan tóxicos como Trump. En todo caso, ¿Qué podría decirle a un presidente chino? Hola amigo, vengo satisfecho de los resultados alcanzados este super martes? ¿Y qué diría el líder chino? ¿Te felicito por los resultados?… Seamos serios. Esto no va a pasar.
Es probable que, si legalmente tiene todas las herramientas para cualquier cosa, en lo internacional, no es para nada descartable la idea de que podrán recibirlo, pero sin llegar a acuerdos claros y serios. Aunque debemos convenir en cuanto a que es un «recha» haga lo haga, digo lo que diga. Las urnas fueron categóricas como pocas veces. Pero lo central es que sabemos de esa pérdida de legitimidad, vista desde países como el nuestro, lo mínimo sería aprovechar esa pérdida de legitimidad para avanzar nuestros temas de la agenda bilateral.
Y desde otra perspectiva, debemos valorar, en lo interno, la crisis de las derechas agrupadas en el pacto de corruptos, que pierden a su mejor aliado y soporte. Veremos si somos capaces y no nos vence la rutina en los análisis. Se abrió una nueva coyuntura en el plano internacional y debemos saber cómo, a nivel nacional, podemos trabajar con ella.
