Crónica de una Agónica clasificación

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Guatemala hace historia a punta de angustia y un milagro de Matt Evans

La Bicolor clasificó a los Cuartos de Final de la Liga de las Naciones. Pero el fútbol fue gris, el mediocampo un misterio burocrático y el tiempo de descuento, un reality show de terror, con gritos racistas incluidos. Pero al final, un latido de Evans nos salvó del abismo.

Dicen que el fútbol es un juego de once contra once, pero para la Selección Nacional, es un juego de once contra diez, y el sistema nervioso de su propia afición. Este martes, la Azul y Blanco no solo consiguió un boleto histórico; nos regaló 96 minutos de taquicardia, bostezos tácticos y, finalmente, un milagro. Porque, seamos sinceros, si Guatemala gana fácil y convence, ¿dónde queda la tradición inalienable del sufrimiento?

Un gol de Matthew Evans al minuto 90’+6′ devolvió la esperanza al equipo nacional y lo clasificó para la siguiente ronda

En un partido para el olvido, la selección de Guatemala ganó con un agónico gol en el tiempo de descuento para, por fin, lograr que la afición pudiera celebrar. La azul y blanco fue incapaz de ganar con contundencia y de forma inobjetable porque tuvo una noche gris: en su estadio, con su afición, no lograba encajar un gol que le diera el pase a la siguiente ronda.

El fútbol nacional atraviesa un largo momento de derrotas y desilusiones. Hoy no se perdió, pero igual que siempre, se logró la clasificación jugando mal. Sin embargo, ahora lo importante es el resultado y el boleto conseguido.

El primer tiempo: un ejercicio de meditación colectiva Los primeros 45 minutos fueron, en palabras suaves, para el olvido. La premisa táctica parecía clara: «Jugar a no perder es el primer paso para no ganar». El mediocampo nacional funcionó como una tierra de nadie, un embudo roto donde el balón transitaba hasta cierto punto para luego quedar huérfano, como un trámite estatal que nunca llega a su destino.

Surinam, con todo y sus limitaciones ofensivas, avisó primero. Gyrano Kerk estrelló un balón en la red externa, un claro aviso de que el destino nos estaba tomando el pelo. Del otro lado, Darwin Lom y Rubio Rubín intentaban, pero el fútbol, caprichoso, les negaba el contacto adecuado. Aaron Herrera y Nicolás Samayoa lo intentaron a balón parado, pero el portero visitante estaba más atento que un prestamista en fecha de pago. Al descanso, el 0-0 no solo reflejaba el marcador, sino la capacidad pulmonar de los aficionados, ya agotada de tanto suspirar.

Segundo tiempo: el «rezo táctico» y la colaboración del rival

Para la parte complementaria, Luis Fernando Tena mantuvo la fe (o la terquedad) en su once. El equipo cayó en esa fase donde la táctica muere y nace el «rezo táctico». Al minuto 61′, Olger Escobar y Rudy Muñoz entraron a inyectar velocidad, o al menos, la ilusión de ella.

El partido entró en un letargo hasta que Surinam decidió, por pura frustración, colaborar con la causa. Richonell Margaret, harto de la presión (y de los cantos de la afición en la preferencia, que en este estadio no perdonan ni al viento), perdió los estribos tras insultar al público y se ganó la roja. Once contra diez. El escenario perfecto para la épica… o para el colapso total.

Minuto 96: El exorcismo

Guatemala cayó en la desesperación. Los minutos pasaban y la fantasma de la desilusión histórica empezaba a rondar el estadio. Llegamos al tiempo de reposición. Ese momento donde el guatemalteco promedio ya estaba aceptando su destino, preparando el meme de la desilusión y buscando la ruta más rápida al olvido.

Minuto 90. Minuto 93… Minuto 96.

De la nada, Olger Escobar (el hombre del momento) asiste. Matt Evans, que seguramente había leído la mente de los presentes que ya habían cerrado los ojos, sacó un latido desde fuera del área. El balón besó el ángulo superior. 1-0. El estadio estalló. No fue solo un gol, fue un exorcismo. Un golazo para soñar, para abrazar al de al lado y para perdonar, al menos por esta noche, los 95 minutos de horror anteriores.

La realidad del resultado Con esta victoria, Guatemala llegó a 7 puntos y, por diferencia de goles, acaricia el primer lugar del Grupo B, a la espera de lo que hagan Jamaica y Honduras. La Bicolor clasificó a los Cuartos de Final de la Liga de Naciones de la Concacaf por primera vez en la historia del certamen.

¿Jugamos bien? No. ¿Fuimos contundentes e inobjetables? Tampoco. ¿La afición terminó con la tensión arterial por las nubes? Absolutamente. Pero hoy, el resultado es el único analgésico que importa. La Azul y Blanco no convenció con su fútbol, pero convenció de que, cuando se trata de sufrir, angustiarse y al final celebrar, nadie nos gana.

Nos vemos en Cuartos de Final. Si el cardiólogo nos da el alta, claro

El golazo para soñar

Para la parte complementaria, Luis Fernando Tena mantuvo la confianza en el once inicial. Apareció Rubio Rubín con un desborde por el sector derecho y envió un centro, pero Darwin Lom no llegó puntual al cierre. Luego el propio Lom se generó un espacio frontal al arco y mandó su remate directo a las manos del portero rival.

Fue al minuto 61′ cuando ingresaron al terreno de juego Olger Escobar y Rudy Muñoz para refrescar las bandas y buscar la velocidad. Surinam quedó con un jugador menos debido a la expulsión de Richonell Margaret, quien insultó a la afición guatemalteca en la preferencia y tuvo que abandonar el terreno de juego.

Guatemala cayó en desesperación en los últimos instantes del compromiso y fue en el tiempo de reposición cuando la Bicolor encontró la anotación. Al minuto 90+6′, Matt Evans aprovechó la asistencia de Olger Escobar y desde fuera del área mandó el balón al ángulo superior para anotar el 1-0 de la noche y con esto sellar el boleto hacia los Cuartos de Final.

Lo que significa

Con esta victoria, Guatemala llegó a 7 puntos y por diferencia de goles está tomando el primer lugar del Grupo B, a la espera del compromiso entre Jamaica y Honduras.

El gol de Matt Evans no solo rompió la resistencia de Surinam: rompió también una larga noche de frustración para la afición guatemalteca, que encontró en el tiempo de reposición el premio que parecía negado. La clasificación, aunque sufrida, queda en los libros. Y en el fútbol, muchas veces, lo importante es el resultado.


Nota: Esta crónica fue hecha con el alma en vilo y el corazón henchido en patrio ardimiento….

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