Otro pacto político de lo mismo
Marco Fonseca
En noviembre de 2025 publiqué un blog titulado «De otro “Frente Amplio” electoral a la articulación democrática» (ver marcofonseca.substack.c…). El espíritu de ese comentario consistía en recordar a la gente interesada la larga lista de experimentos políticos de las izquierdas tradicionales para salir de su propio atolladero histórico y existencial. No sabiendo de qué otro modo proceder, mucho menos después de la crisis general del sistema político, incluyendo a las izquierdas (¿Recuerdan el origen de la UNE, el FDNG, Convergencia, Winaq, Maiz y más recientemente el MLP?), el FAD ha adoptado el discurso ético-administrativo – el de moda – como crítica central a la corrupción y como defensa del «bien común» – eso que se menciona en la Constitución.
El FAD también propone «la unidad» como método de organización, pero es una «unidad» organizada desde dirigencias vitalicias y desgastadas que ahora dicen haberse vuelto «realistas» y «pragmáticas». En cualquier caso, se trata de esas dirigencias que se creen destinadas a dirigir y, de ser posible, gobernar. En eso, tienen mucho en común con gente como Lionel Toriello y no sorprendería si este actor está entre los que están «pactando» algo. Consideramos que esas propuestas son parte de lo que no termina de morir en Guatemala y, al mismo tiempo, de lo que impide que nazca un poder constituyente nuevo, articulado y democrático.
Hoy, de nuevo, el FAD ha anunciado lo siguiente: «El próximo lunes 17 [de agosto] será la presentación del PACTO POLITICO POR LA DEMOCRACIA, con los partidos políticos que integrarán la coalición, aún sin presentar candidatura.»
Tal parece, pues, que el FAD sigue con el mismo discurso de siempre: «unidad», «pacto», etc. Todo parece indicar que el FAD sigue ignorando todo lo que deberían haber aprendido desde 2015 para acá y, sobre todo, lo que deberían haber aprendido de los movimientos sociales, indígenas y colectivos que se han venido jugando el cuero en las trincheras de la contra-hegemonía y en la foguera de la refundación – temas que le son completamente ajenos a las dirigencias del FAD. Cuando los tocan en privado solo es para decir que sí lo toman en cuenta, pero como «metas de largo plazo». Y lo hacen del mismo modo como antes hablaban del socialismo: primero hay que llevar a cabo la «revolución democrático-burguesa» y, luego, mucho después, hablaremos de la «transición al socialismo». Ese es, en efecto, el mismo discurso que ha regresado con el FAD, pero disfrazado con el vocabulario del rescate del Estado presente y la anti-corrupción como inyectarle nueva legitimidad. Igual a lo que dijo Semilla desde su fundación hasta la toma de posesión porque después se trató de forjar coexistencia pacífica con el empresariado y los grupos del poder oligárquico.
Es de lamentar que esta iniciativa se presente de nuevo en un contexto que no podemos llamar otra cosa más que electorero, una oferta más entre la cacofonía de voces que ya están compitiendo por firmas y votos futuros. Es muy lamentable que de articulacion democrática no entiendan lo más mínimo y, con ello, tampoco parecen comprender las tareas políticas que el momento presente demandan de quienes buscan un cambio profundamente rupturista y democrático desde abajo. En un país donde la confianza en las izquierdas y el progresismo ha sido tan erosionada, en gran parte por tanta falla y error de las izquierdas y del progresismo mismo, hacer un llamado a otro pacto más solo sirve para añadir fragmentación y confusión entre la gente de abajo que sigue buscando un compás político alternativo, pero que ya está cansada de escuchar más de lo mismo.
