KAJIB’ KAME (4 MUERTE)
Juan José Hurtado
“Que muera lo que niega la vida
para que la justicia vuelva a florecer.”
Kame es el nawal de la muerte, que es parte indispensable y segura del ciclo de la vida; es pasar de una forma de existencia a otra. La muerte es necesaria para dar lugar a lo nuevo, así como el grano de maíz deja de serlo para dar lugar a la planta. La muerte es parte de la dualidad de la vida, en un ciclo necesario de transición, descanso y renovación. Es el ciclo infinito de la muerte y el resurgimiento de la vida. Todos los días vivimos y todos los días morimos, hasta que un día, como individuos, cerramos el ciclo en esta dimensión para volver al lugar de donde venimos: las energías del Universo. Y, aun así, continuamos vivos acá con lo que hicimos y ha quedado de nosotras y nosotros, y a través de otras y otros. Solo muere realmente lo que se olvida.
El animal que lo representa es el tecolote, animal mensajero entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Tiene la capacidad de ver en la oscuridad, de percibir lo que está oculto, lo que lo convierten en un guía entre dimensiones. El tecolote también simboliza el silencio necesario para escuchar el alma, las enseñanzas de las y los abuelos, y los ciclos de la vida y la muerte. Entonces, es también símbolo de sabiduría y protección.
4 representa el principio de la cuatriedad: de las 4 esquinas del Universo, la cruz maya de 4 brazos iguales resultado de la unión de los 4 puntos cardinales, que es un símbolo de equilibrio y armonía; los 4 elementos constitutivos de la vida (agua, fuego/luz/calor, tierra y aire); las 4 parejas primigenias (Balam Kitz’e- Kajalina’, Balam Aqab’ – Chomija’, Majuqutaj – Tz’ununija’, Iq’ B’alam – Qaqija’); los 4 abuelos que todos tenemos (2 abuelos y 2 abuelas); los cuatro niveles del ser (físico, mental, emocional y espiritual), los 4 animales que cuenta el Popol Wuj nos 4 animales que encontraron el maíz que sirvió de base para la creación de la humanidad.
Hoy es un día de reconciliarnos con la vida y la muerte para que ambas sean llevaderas. Gracias vida, gracias muerte.
La vida es una oportunidad que debemos aprovechar y vivir a plenitud. Es para disfrutarla y no para sufrirla. Y así como tenemos derecho a la vida, tenemos también derecho a la muerte. Bienvenida la muerte en el momento justo y oportuno, en que hayamos podido cumplir con nuestra misión, dejando huella positiva en nuestro caminar y sembrando futuro. Que nuestras muertes sean dignas, así como debe ser la vida.
Honramos a nuestras y nuestros muertos, que son tantos y sin quienes no estaríamos hoy aquí. Nuestro reconocimiento y gratitud a todas y todos quienes han partido de esta dimensión, habiendo entregado sus vidas a las causas justas y los esfuerzos por construir Buen Vivir. Que sus vidas nos inspiren, nos den fuerza y claridad para hacer frente a los grandes desafíos que se nos presentan. Dos y tres veces gracias.
Y así como a nivel individual todo llega a un momento en que debe morir, también a nivel más amplio, debe morir aquello que encubre y fomenta la injusticia, para que retoñe vida sana. Demos nuestro aporte para que así sea y terminen todas las formas de violencia, de opresiones y explotación; que no haya más manipuladores de las leyes para imponer injusticias ni usurpadores que destruyen la educación. Que la verdadera justicia florezca.
