Slavoj Zizek: el bufón cortesano del capitalismo

Gabriel Rockhill

Dado el carácter de sus posturas políticas y la amplificación que de ellas hace el aparato cultural burgués -explica el profesor Rockhill- se podría pensar que Slavoj Žižek es un ideólogo de derechas promocionado por think tanks imperialistas y la Seguridad Nacional de EE.UU. Sin embargo, contrariamente, se trata de alguien que probablemente aparezca casi de inmediato en las búsquedas en línea sobre teoría radical o incluso sobre marxismo, porque es uno de los intelectuales más visibles elegidos para representar a la Izquierda, un producto de la «industria de la teoría global».

En 2012, uno de los intelectuales más prominentes del mundo contemporáneo fue incluido en la lista de los “Top 100 Pensadores Globales” de la revista Foreign Policy (1). Esta distinción la comparte con nombres como Dick Cheney, Recep Tayyip Erdoğan, Benjamin Netanyahu y el ex-director del Mossad, Meir Dagan. La mejor idea del teórico -según la conocida publicación, que es brazo virtual del Departamento de Estado de EE.UU- es que

“la gran revolución que espera la izquierda nunca vendrá” .

    Seguro que otras de sus ideas fueron sólidas contendientes, y podemos añadirlas a la lista de posturas más recientes. Por nombrar solo unos pocos ejemplos, este supremo pensador global ha descrito el comunismo del siglo XX, y más específicamente el estalinismo, como “quizás la peor catástrofe ideológica, política, ética, social ( y etcétera) en la historia de la humanidad” .

    De hecho, añade a modo de énfasis que “si mides a cierto nivel abstracto el sufrimiento, el estalinismo fue peor que el nazismo”, lamentando, al parecer, que el Ejército Rojo bajo Stalin derrotara la maquinaria bélica nazi. El III Reich no fue tan “radical” en su violencia como el comunismo, insiste, y “el problema de Hitler es que no fue lo suficientemente violento”.

     Quizás podría haber tomado algunos consejos de Mao Zedong, quien, según este grande de la teoría, adoptó la “cruel decisión de matar de hambre a decenas de millones”. Este infundado aserto sitúa a su autor más a la derecha que el Libro Negro del Comunismo, que reconoce que Mao no intentó matar a sus compatriotas. Sin embargo, esta información no tiene importancia alguna para el teórico, ya que él asume que el peor “crimen contra la humanidad” en el mundo moderno no fue el nazismo o el fascismo, sino más bien el comunismo. 

    El pensador en cuestión es también un auto-declarado euro-céntrico, que estima que Europa es superior política, moral e intelectualmente a todas las demás regiones del planeta. Cuando en Europa se agudizó la crisis de los refugiados debido a las brutales intervenciones militares de Occidente en la región mediterránea, reprodujo el credo de Samuel Huntington sobre el “choque de civilizaciones” al declarar que “es un hecho que la mayoría de refugiados provienen de una cultura incompatible con las nociones de derechos humanos de la Europa occidental” (9).

     Este experto de primera fila también apoyó a Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016 (10). Más recientemente, pasó por la derecha al célebre belicista Henry Kissinger cuando lo acusó de “pacifismo” y expresó su “total apoyo” a la guerra por poderes de EE.UU en Ucrania, asegurando que “necesitamos una OTAN más fuerte” para defender la “unidad europea” (11).

     Ser festejado por la prominente revista cuyo co-fundador fue el archi-conservador Huntington, operario del National Security State, constituye solo la punta del iceberg para esta super-estrella global, que ha alcanzado un nivel de fama internacional raramente otorgado a intelectuales profesionales (12).

   Además de ser una celebridad académica, con prestigiosos nombramientos en instituciones de primera línea dentro del mundo capitalista e innumerables giras internacionales, ha consolidado una enorme plataforma mediática. Esta incluye la publicación de libros y artículos a velocidad del rayo para algunas de las firmas más importantes, servir de tema para multitud de películas y aparecer regularmente en televisión y grandes espectáculos mediáticos.

     Dado el carácter de sus posturas políticas y la amplificación que de ellas hace el aparato cultural burgués, se podría asumir que el pensador en cuestión es un ideólogo de derechas promocionado por think tanks imperialistas y la Seguridad Nacional de EE.UU. Sin embargo, contrariamente, se trata de un comentarista que probablemente aparezca casi de inmediato en las búsquedas en línea sobre teoría radical o incluso marxismo, porque es uno de los intelectuales más visibles elegidos para representar a la Izquierda: Slavoj Žižek.

     Donald Trump manifestó su creencia en el poder de la maquinaria propagandista estadounidense con aquella infame afirmación de que él podía “estar en medio de la Quinta Avenida y disparar a cualquiera” sin perder un solo votante (13). En nuestra decadente y perversa sociedad del espectáculo, en el corazón del imperialismo, lo mismo se puede aplicar en buena medida al niño mimado de la industria de la teoría global. Žižek puede adoptar las posturas políticas más reaccionarias imaginables, ser retransmitidas mundialmente por el aparato cultural capitalista y todavía ser presentado como una cumbre intelectual de la Izquierda. De hecho, eso es precisamente lo que ha sucedido.

   Una salchicha discursiva para los no formados

    Como joven estudiante de filosofía en Estados Unidos, a comienzos de la década de 1990, debo admitir que fui engañado por este mercachifle y el sistema que lo promovía. Irrumpió en escena como el Evel Knievel [famoso motociclista acrobático] de la industria de la teoría, cuando aún no me había graduado.

       En lugar de prolongadas discusiones sobre la historia de la filosofía europea, de la que yo no sabía nada, teníamos a alguien que podía hablarle de todo a un aspirante a intelectual de 19 años poco formado: películas de Hollywood, historias de ciencia ficción, sociedad de consumo, cultura en línea, teorías geniales procedentes de Europa, pornografía, sexo y, bueno, más sexo. Él era una lectura embriagadora, en particular para alguien mal formado por el aparato ideológico capitalista y hambriento de algo -vendido como – diferente.

    Devoré todos sus libros cuando aparecieron en la década de 1990 y comienzos del siglo XXI. También seguí sus pasos al matricularme en un doctorado bajo la dirección de su padre intelectual en París: Alain Badiou. Sin embargo, a medida que me fui formando, empecé a cansarme de sus repeticiones, de su superficialidad teórica y reiterativos giros retóricos. Comencé a contemplar sus provocativas payasadas como mal sucedáneo del análisis histórico y materialista.

     Este proceso llegó a un culmen en 2001 cuando trató de explicar los sucesos del 11 de septiembre mediante una descarada interpretación lacaniana de The Matrix. Sus apasionadas opiniones, mientras se vendían como churros, palidecían al compararlas con un análisis materialista riguroso de la historia del imperialismo estadounidense y las maquinaciones de su National Security State, ya fuese en el trabajo de Noam Chomsky, o mucho mejor, en el de Michael Parenti (14).

    Fue entonces, cuando ya graduado traduje un libro de Jacques Rancière, que tuve la oportunidad única de comprobar de qué estaba hecha la salchicha discursiva de Žižek. Puesto que, en aquel momento, Rancière era un gran desconocido en el mundo anglófono, todos los editores rechazaron el proyecto. Cuando por fin, tras un rápido rechazo inicial, pude convencer a uno de que lo considerara, el editor que estaba encargado de las adquisiciones en la casa editorial  -ya difunto- impuso una condición: para garantizar margen de beneficio en las ventas, necesitaba un prefacio hecho por una potencia mercantil de la teoría radical como Žižek. Éste accedió y más tarde me mandó un revoltijo de texto que tenía una más que notable similitud con la sección sobre Rancière inserta en su libro The Ticklish Subject (15).

    Lo que hizo fue añadir algunas cavilaciones de libre asociación y unos comentarios preliminares sobre uno de los libros de Rancière sobre cine, que demostraban poco o nulo conocimiento de la obra de éste sobre estética o del libro en cuestión (yo había traducido Le Partage du sensible: Esthétique et politique).

     Disgustado por este descarado desprecio al rigor académico, y hallándome por aquel entonces carente todavía de poder institucional o de un análisis político más profundo, sentí que tenía las manos atadas ya que, si quería que mi traducción viera la luz, necesitaba aceptar la utilización que hace la industria de la teoría de este charlatán para promocionar sus mercancías. Quise enterrar el prefacio convirtiéndolo en postfacio y adornándolo con elucubraciones eruditas de la obra de Rancière. Sin embargo, echando la vista atrás, debí simplemente abandonar el proyecto. 

      Al mirar en retrospectiva mis experiencias con el llamado Elvis de la teoría cultural, ahora me doy cuenta de que, como parte del espectro de clase profesional ascendente y mal formada del centro imperialista, yo era la audiencia diana de sus bufonadas.

    En 1989 caía el Muro de Berlín, y salía en inglés el primer libro importante de Žižek en la editorial Verso: The Sublime Object of Ideology. Con un prefacio del post-marxista – v. gr. chabacano anti-marxista -, y demócrata radical, Ernesto Laclau, el libro fue presentado como el buque insignia de su nueva serie con Chantal Mouffe.

   La serie buscaba inspirarse en tendencias teóricas “anti-esencialistas”, como las que en Francia se inspiraban en Martin Heidegger, con el objetivo de ofrecer “una nueva visión de la Izquierda concebida en términos de democracia plural radical” más que de aspiración al socialismo (16).

     Estos dos demócratas radicales [Laclau y Mouffe] -cuyas orientaciones políticas se hacían eco de los movimientos anti-comunistas presentados como “pro-democracia” y usados para desmantelar los países socialistas- desempeñaron un papel central en la promoción de Žižek. Le invitaron a presentar su obra en el mundo anglófono y le abrieron prestigiosas vías de publicación.

      Él devolvió el favor tomando explícitamente su manifiesto post-marxista [el de Laclau y Mouffe] Hegemony and Socialist Strategy (1985), para dar forma a su primer libro, sobre la base de su mutua oposición a “la solución revolucionaria mundial” del “marxismo tradicional” (17).

    En 1991, la URSS fue desmantelada y el aspirante a teórico post-marxista que sirve a Occidente publicaba dos libros más: uno en la serie de Laclau y Mouffe, y el otro como libro en la revista October (18). Fue entonces cuando se subió definitivamente a la ola de democracia radical, justo en el momento que los movimientos disidentes “pro-democracia”, apoyados por los Estados imperialistas y sus servicios de inteligencia, iban deshaciendo de forma agresiva los logros de la clase obrera con el fin de que la riqueza se canalizara hacia arriba. 

    Mientras se desmantelaba el socialismo de estilo soviético, este informante nativo de la Europa oriental presentaba cada vez más su post-marxismo nada menos que como la forma más radical de marxismo.

    A similitud de Elvis, que logró fama en la industria musical apropiándose, domesticando y difundiendo la música de las comunidades negras, enraizada a menudo en luchas muy reales, Žižek se convirtió en hombre de portada de la industria de la teoría global al tomar prestadas sus ideas más importantes de la tradición marxista, pero sometiéndolas a una juguetona mezcolanza de cultura posmoderna para despachurrar su substancia y, de ese modo, comercializarlas para el consumo de masas en la era neoliberal del revanchismo anti-comunista.

    Es esencial señalar a este respecto que, mientras la clase capitalista celebraba el supuesto fin de la historia en los 90, también promovía, para el nicho social de la inteligencia liberal-radical, el símbolo del marxismo, supuestamente liberado de su substancia, como globo rojo que flota en cualquier dirección que el viento -conducido por el capital- sople.

   Esto era Žižek: se iba a convertir en el “marxista” más conocido en la era neoliberal de anti-comunismo acelerado. El misterioso hombre del Este -caricatura literal del “marxista loco”, mejor representada por el mote “el Borat de la filosofía”- ascendió como un Fénix pervertido masturbándose públicamente sobre las llamas que habían destruido el socialismo de estilo soviético.

   Sofistería dialéctica

    Al igual que muchos de sus compadres que se identifican como pensadores radicales, cuyo aceite de serpiente se vende tan bien porque nunca deja de estar escurridizo, Žižek se enorgullece de su prosa elusiva y comportamiento errático.

  Al leerlo, al paso de cada página uno llega a adivinar el siguiente momento del “te pillé”, cuando nos enteramos de que es realmente lo opuesto ¡(de lo que sea nos haya llevado a creer en la página anterior)! Como un niño que nunca se cansa de jugar al escondite, a pesar de que no puede esconderse realmente, el niño prodigio esloveno constantemente se escamotea y se sale de control discursivo para decirlo todo y su opuesto con la esperanza de poder cubrir sus huellas y permanecer siempre elusivo. Parece ignorar el hecho de que, en el carácter camaleónico de los intelectuales de su jaez, hay un obvio y coherente mecanismo ideológico. Se llama oportunismo.

    Cuando Žižek fue entrevistado para el catálogo Abercrombie and Fitch, su entrevistadora le dijo que le facilitaría el texto antes de la publicación. Él replicó: “Oh, eso no hace falta. De lo que sea que yo diga puedes hacerme decir lo contrario” (19) Decir algo es tan válido como decir su opuesto para un oportunista cuyo principal objetivo es poner su nombre bajo los focos. De hecho, si con el tiempo dices ambos, -mientras atribuyes falsamente este cansino giro retórico a la “dialéctica” para dar cobertura pseudo-ideológica a lo que no es más que crasa sofistería auto-promocional- ocupas más espacio y gastas incluso más tiempo, dejando fuera a cualquiera de los que realmente tienen algo que decir.

  El hecho de que el aparato cultural burgués le conceda una plataforma tan enorme revela su proclividad a promocionar tales payasadas por encima y contra las formas verdaderamente radicales de análisis. Merece la pena recordar, en este sentido, que su dialéctica dadá conoce límites muy precisos. Por lo que sé, nunca le hemos oído decir algo como:

“la ideología dominante nos dice constantemente que el socialismo realmente existente fue rotundamente horrible… ¡pero es precisamente lo contrario!”.

   Podríamos preguntarnos por qué un auto-denominado marxista abraza acríticamente los elementos más groseros de la industria cultural que le promociona, como cuando se prostituyó gustosamente con una línea de ropa megacorporativa que se colocó en el “Salón de la Vergüenza de los Talleres de Explotación” del Foro Internacional de Derechos Laborales de 2010. Este es, sin embargo, solo un ejemplo entre muchos otros de la estrecha relación entre la industria de la teoría global y la industria general de consumo capitalista. Žižek no solo vende libros, sino también películas, arte, literatura, revistas, periódicos, espectáculos públicos y, bueno, ropa estilo americano para la “gente genial y guapa”, en palabras del director de A&F (20). 

    Disidente pro-occidental anti-comunista

   Ya que este estafador dice y vuelve a decir de todo y su opuesto, es útil concentrarse en lo que realmente ha hecho y la naturaleza de su práctica teorética. Para entender cabalmente esto último, es necesario situarle a él y sus embustesdentro de las relaciones sociales de producción intelectual. En otras palabras, por práctica teorética, no solo quiero decir sus actividades subjetivas como intelectual, sino también la objetiva totalidad social dentro de la cual opera y que le ha promocionado como estrella internacional.

   Una parte de mi argumento es que Žižek debe entenderse como un producto cultural de la industria de la teoría global, en vez de fetichizarlo como sujeto sui generis.

    El autor de En Defensa de las Causas Perdidas nació en 1949 y se crió en la República Federal Socialista de Yugoslavia (RFSY). Más tarde aseguraría, sin evidencia de respaldo más allá de anécdotas, que

“la vida en el Estado comunista era en gran medida peor que la vida en muchos Estados capitalistas” (21).

Sin embargo, su país natal ofreció a las masas una calidad de vida que merece la pena recordar:

    Entre 1960 y 1980, Yugoslavia tuvo una de las tasas más altas de crecimiento junto a sanidad y educación gratuitas, derecho a un ingreso garantizado, un mes de vacaciones pagadas, una tasa de alfabetización de más del 90 por ciento, y una esperanza de vida de 72 años. Yugoslavia también ofrecía a su ciudadanía multi-étnica transporte público, vivienda e instalaciones asequibles, en una economía de mercado mayormente de propiedad pública (22). 

  Según su biógrafo, Tony Myers, a Žižek no le gustaba la cultura comunista de su país. Al tanto de las oportunidades potenciales de avance personal socio-económico en el mundo capitalista, este joven intelectual venal se dedicó a embeberse la cultura pop occidental.

“Como estudiante”, escribe Myers, “desarrolló un interés por la filosofía francesa -y escribió sobre ella- más que por los paradigmas de pensamiento comunistas oficiales” (23).

  Su tesis de máster sobre teoría francesa “fue considerada políticamente sospechosa” porque, en palabras de su colega filósofo esloveno Mladen Dolar,

“a las autoridades les preocupaba que la enseñanza carismática de Žižek, con su pensamiento disidente, pudiera influir impropiamente en los estudiantes” (24).

  Acabó escribiendo su primer libro sobre el irredento nazi Martin Heidegger, principal referencia de la oposición anti-comunista eslovena según el mismo  Žižek. También publicó la primera traducción eslovena del filósofo francésque contribuyó enormemente a rehabilitar la reputación de Heidegger tras la II Guerra Mundial: Jacques Derrida (25).

   El mago francés de la deconstrucción [Derrida] estaba directamente implicado en la disidencia política anti-comunista contra el gobierno de Checoslovaquia (26). Co-fundó el capítulo francés de la Fundación Educativa Jan Hus, que ha sido financiada por un impresionante abanico de fuentes corporativas y gubernativas occidentales que cuentan con un historial de apoyo a la subversión anti-comunista, incluida la Fundación Margaret Thatcher, la Fundación Open Society (Soros), la Fundación Ford, la Agencia de Información de Estados Unidos y la Dotación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), que es una pantalla de la CIA (27).

  Tras una estancia en París para completar una segunda tesis doctoral, Žižek volvió a Yugoslavia en 1985 y atrajo la atención pública por primera vez como disidente anti-comunista, miembro de la   “oposición” favorable a la teoría francesa y orientada a Occidente (28).

A finales de los 80”, explica, “Yo mismo estaba personalmente implicado en debilitar el orden socialista yugoslavo” (29).

   Él fue “el principal columnista político” de Mladina, importante publicación semanal que formó parte del movimiento disidente contra el gobierno comunista (30). La revista, para la que escribía una columna semanal, fue acusada de estar respaldada por la CIA en un largo y detallado informe del Partido Comunista yugoslavo, que también señalaba la proliferación de contra-revolucionarios que amenazaban la propia supervivencia de la Federación (31). 

   Žižek más tarde aseguraría, en numerosas ocasiones, que esta era precisamente su tendencia como disidente que contribuía a la caída del comunismo (32). Se involucró, entre otras cosas, en el Comité para la Protección de los Derechos Humanos de los Cuatro Acusados en 1988, que demandaba, en su propias palabras,

la abolición del sistema socialista existente” y “el derrocamiento global del régimen socialista” (33).

   Esto concordaba perfectamente con la Decisión Directiva 133 de Seguridad Nacional del presidente Ronald Reagan (NSDD por sus siglas en inglés), que en 1984 abogaba por “aumentar esfuerzos para promover una ‘revolución silenciosa’ que derroque los gobiernos y partidos comunistas” de Yugoslavia y otros países de Europa del Este (34).

   Žižek co-fundó el Partido Democrático Liberal (PDL) y fue uno de sus principales portavoces públicos (35). El PDL se enraizaba en la tradición liberal de promoción del ‘pluralismo’ y dirigiría Eslovenia durante la primera década tras el fin del socialismo (36).

   Žižek fue el candidato del partido para la presidencia cuatripartita de la temprana república separatista, que sirvió de cuña para desmantelar Yugoslavia. Él hizo la siguiente promesa electoral en un debate televisado de 1990:

Puedo, como miembro de la presidencia, ayudar sustancialmente a la descomposición del aparato ideológico del socialismo real del Estado” (37).

   Expresó el deseo de poner en práctica políticas de restructuración económica liberal, lo que ya había tenido consecuencias catastróficas para los trabajadores, asegurando que él era un ‘pragmático’ en este área: “si funciona ¿por qué no probar una dosis?” (38). En efecto, abogaba abiertamente por “privatizaciones planificadas” y aseguraba categóricamente, como buen ideólogo capitalista: “más capitalismo en nuestro caso significaría más seguridad social” (39).

   Esto, de nuevo, concordaba perfectamente con la NSDD 133 de Reagan, que explícitamente hacía un llamamiento a la “liberación interna de Yugoslavia a largo plazo” y la promoción de una “estructura económica yugoslava orientada al mercado” (40).

   El liberal del Este también confirmaba su apoyo, al menos en el corto plazo de la demolición socialista, a lo que el filósofo anti-comunista Karl Popper llamaba la ‘sociedad abierta’. Aseguraba que George Soros, el anti-comunista fundador del Open Society Fund (y ex-alumno de Popper), estaba “haciendo un buen trabajo en el campo de la educación y los refugiados, y manteniendo vivo el espíritu de las ciencias teóricas y sociales” (41). Popper apoyó la intervención de la OTAN en Yugoslavia y su obra fue promocionada por el Congreso para la Libertad Cultural, la infame organización pantalla de la CIA.

   Soros ha estado profundamente dedicado a operaciones de cambio de régimen anti-socialistas en Europa del Este. En Yugoslavia, su Open Society Institute canalizó más de 100 millones de dólares a las arcas de la oposición a Milosevic, financiando partidos políticos, editoriales y medios ‘independientes’ (42). Además, Soros admitió abiertamente que -a través de la generosa financiación de su fundación a organizaciones y actividades anti-comunistas- estaba “hondamente implicado en la desintegración del sistema soviético” (43).

   Aunque Žižek fue derrotado por estrecho margen en su carrera presidencial, ejerció como embajador de la Ciencia en la emergente república post-socialista y aparentemente sigue ofreciendo consejo informal al gobierno (44). Expresó, en efecto, su

abierto apoyo al Estado esloveno tras la restauración del capitalismo en la década de 1990”, y permaneció fiel a su liberalismo anti-comunista: “Hice algo por lo que perdí a casi todos mis amigos, lo que ningún buen izquierdista hace nunca: apoyé totalmente al partido gobernante en Eslovenia” (45).

   El PLD, como partido del capital, abogó por la desnacionalización y la privatización. Esto ocurría cuando el FMI y el Banco Mundial presionaban con brutales contra-reformas que iban destruyendo el sector industrial, desmantelando el Estado del bienestar, facilitando el colapso de los salarios reales y despidiendo a trabajadores a un ritmo terrorífico (614.000 de una fuerza laboral de unos 2,7 millones en 1989-90) (46).

   El partido pro-privatización que Žižek apoyó abiertamente, durante una época de “descenso masivo de los niveles de vida de grandes sectores de la población mundial”, estaba también interesado en ser un socio menor del campo imperialista. Fue “el principal ponente para la incorporación a la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)” (47). Este proceso comenzó en los 90, y en 2003 Eslovenia se unió oficialmente a la UE y a la OTAN al año siguiente (48).

   Debemos tener presente, por tanto, que este intelectual empresarial ha estado a favor de una sociedad civil pro-occidental y contra el Estado cuando este último era socialista, mientras que estuvo orgulloso contra la sociedad civil y a favor del Estado cuando este último se hizo capitalista (y buscó membresía en organizaciones transnacionales capitalistas e imperialistas) (49).

   De hecho, en su campaña presidencial, abogó por llevar a cabo una purga anti-socialista en el aparato del Estado, añadiendo que sería muy estricto y “empezaría de cero” en lo tocante a “la Administración de asuntos internos, policía política, etc” (50).

   Fue explícito en que crearía un servicio de inteligencia completamente limpio de elementos socialistas, anunciando lo que solo se podría interpretar como el sueño húmedo de la CIA en la primera fase de la república separatista (lo que suscita serias cuestiones sobre su precisa relación con la Agencia que ha desempeñado un papel tan central en derrocar los gobiernos socialistas en todo el mundo, a menudo operando codo con codo con partidos políticos locales anti-socialistas, agencias de inteligencia, publicaciones e intelectuales):

   “Ahí [en referencia a la Administración de asuntos internos y policía política] haré un recorte. Ahora diré algo pecaminoso. Creo que en estos tiempos turbulentos, Eslovenia necesitará un servicio de inteligencia, porque durante este batalla por la soberanía habrá acciones para desestabilizarla. Pero, para este servicio, es particularmente importante que no tenga ninguna continuidad con la actual Administración de asuntos internos [es decir: la socialista]. Aquí abogo por cortar” (51).

   Los comunistas, según este lameculos de Occidente, le odian. Sin duda reconocen que es un oportunista que se enreda en un juego muy peligroso para hacer progresar su carrera -así como los planes brutales de privatización y expansión imperialista- a costa de las masas trabajadoras.

Se me percibe más bien como un manipulador político oscuro, ominoso, conspirativo”, escribe el bufón lacaniano sobre cómo se le ve en Eslovenia, “un papel que disfruto inmensamente y me gusta mucho” (52). 

   Aunque desmintió suavemente la propaganda occidental de que fue el odio étnico la principal causa de la disolución de Yugoslavia, su razón fundamental para esta postura está en consonancia -como muchas otras de sus posturas políticas- con la propaganda promovida por empresas de relaciones públicas capitalistas como Ruder & Finn y los medios controlados por la CIA.

   En un texto titulado “NATO, the Left Hand of God” (OTAN, la Mano Izquierda de Dios), asegura categóricamente: “Fue solo la agresión serbia, no el conflicto étnico, lo que desencadenó la guerra” (53) Merece la pena recordar que los serbios tenían “un porcentaje proporcionalmente más alto de miembros en el Partido Comunista que las otras nacionalidades” (54). Žižek repetía así la postura del director de Ruder & Finn, James Harff, quien se jactaba de que sus agentes de prensa habían logrado construir para Yugoslavia una “historia simplona de tipos buenos y malos” (55).

   El liberal del Este incluso intentó culpar a los comunistas, que habían gestionado un Estado multi-étnico funcional durante décadas, de producir nacionalismo y “el apego compulsivo a la Causa nacional” (56). También abrazó la demonización que Occidente hizo del presidente Slobodan Milošević entregándose a la teoría liberal de la herradura al afirmar que “se las arregló para sintetizar una combinación impensable de fascismo y estalinismo” (57).

   Sin embargo, fueran los que fueran los errores o fallos cometidos por los socialistas, el hecho es que, como ha explicado Michael Parenti en un libro lleno de datos sobre el tema:

no hubo guerra civil, ni extensas matanzas, ni limpieza étnica, hasta que las potencias de Occidente iniciaron su injerencia en los asuntos internos de Yugoslavia, financiando a las organizaciones secesionistas y creando la crisis político-económica que prendió la contienda” (58).

   ¿Dónde se posicionó el pro-capitalista respecto a los auto-proclamados bombardeos humanitarios a la población civil indefensa y la infraestructura socialista, cuyo objetivo real era la ‘tercermundialización’ y efectiva colonización de la única nación de la región que se había negado a arrojar lo que quedaba de su socialismo? Dijo descaradamente, con el gusto a la pueril provocación que le caracteriza:

Entonces, precisamente como izquierdista, mi respuesta al dilema ‘¿Bombas o no bombas?’ es: no han caído SUFICIENTES todavía, y llegan DEMASIADO TARDE” (59).

   Dado que esta sonora aprobación a la intensificación del ilegal asesinato en masa de civiles la hizo en un borrador que circuló en línea, y esta particular declaración se cayó del texto cuando se publicó, debemos señalar que, en otras entrevistas, queda cristalino, como cuando dijo categóricamente: “Siempre he estado a favor de la intervención militar de Occidente” (60). 

   En su subsiguiente carrera como uno de los intelectuales públicos más visibles del mundo, ha reiterado su firme posición contra el socialismo realmente existente. Cuba, para él, no es sino “un recuerdo inerte y nostálgico del pasado” que no ofrece esperanza de futuro y no merece ni siquiera apoyo circunspecto (61).

   En perfecta conformidad con la propaganda capitalista, considera que China es una amenaza existencial, y describe de forma inquebrantable al líder comunista Xi Jinping como un capitalista autoritario que dirige a la misma banda corrupta que Trump, Putin, Modi, y Erdoğan (62).

   Al leerlo, y a pesar de su mascarada radical, resulta bastante obvio que se atiene al infame mantra neoliberal de Margaret Thatcher: TINA –There Is No Alternative. De hecho, él dice lo mismo periódicamente:

No soy consciente de ninguna alternativa convincente de izquierda radical” y “no tengo ninguna esperanza fundamental en una revolución socialista o lo que sea” (63).

   En el debate presidencial de 1990 mencionado arriba, expresamente se adhirió a las opiniones de Winston Churchill -cuya defensa tenaz de la carnicería colonial lo colocó “en el extremo de lo más bruto y brutal del espectro imperialista británico”– al asegurar que

el capitalismo “es el peor de todos los sistemas perono tenemos otro que sea mejor” (64).

   Al mismo tiempo, ha intervenido de forma regular en debates públicos para expresar su apoyo a la Unión Europea (proyecto capitalista de larga data promovido por el National Security State de EE.UU como baluarte contra el comunismo) y a los actos selectos del imperialismo occidental, incluidas algunas de las brutales intervenciones de la OTAN, en particular en o cerca de Europa (65).

   Su gran idea para el futuro de la humanidad no reside en los Estados socialistas del Sur Global que han librado luchas anticoloniales victoriosas contra el imperialismo. Se halla, por el contrario, en el epicentro histórico del colonialismo y el imperialismo.

En el mundo capitalista global de hoy día”, escribe, “[la idea de Europa] ofrece el único modelo de una organización transnacional que tiene la autoridad para limitar la soberanía nacional y la tarea de garantizar un mínimo de normas para el bienestar ecológico y social. Algo subsiste en esta idea que directamente desciende de las mejores tradiciones de la Ilustración europea” (66).

   De hecho, según su narrativa histórica euro-difusionista, las luchas anticoloniales del Tercer Mundo son en sí dependientes de conceptos supuestamente importados de Occidente, incluso lo que Žižek llama “el examen auto-crítico” de este último de su propia “violencia y explotación” en el Tercer Mundo (67).

   Como chovinista social que cree firmemente que Europa es el líder natural del desarrollo mundial, incluso coincide con el reaccionario aserto de Bruno Latour de que “solo Europa puede salvarnos” (68).

Notas:

(1) Me gustaría expresar mi gratitud a Jennifer Ponce de León, Eduardo Rodríguez y Marcela Romero Rivera por animarme a escribir este artículo y aportar información sobre él, junto con Helmut-Harry Loewen y Julian Sempill. Asumo toda la responsabilidad, sin embargo, por los errores o impropiedades.

(2) Véase Foreign Policy (Deciembre 2012): <https://web.archive.org/web/20121201034713/http://www.foreignpolicy.com/articles/2012/11/26/the_fp_100_global_thinkers?page=0,55#thinker92> (acceso 22 noviembre 2022).

(3) Véase su entrevista en el show de la BBC británica “HARDtalk” en 4 de noviembre 2009: <https://www.youtube.com/watch?v=ThTJBKYPiNo&t=153s> (acceso 22 noviembre 2022).

(4) Ibid. Véase también Slavoj Žižek. Did Somebody Say Totalitarianism? Five Interventions in the (Mis)use of a Notion (London: Verso, 2001), 127-129.

(5) Slavoj Žižek, In Defense of Lost Causes (London: Verso, 2009), 151 (énfasis de Žižek’s).

(6) Ibid. 169.

(7) Véase la penetrante crítica de Domenico Losurdo a Žižek en Western Marxism. Trans. Steven Colatrella (New York: 1804 Books, en prensa) Nota de la traductora: Hay traducción al castellano -Marxismo Occidental-en la editorial Trotta (2019).

(8) Véase, por ejemplo, Slavoj Žižek. “A Leftist Plea for ‘Eurocentrism.’” Critical Inquiry 24:4 (Summer 1998): 998-1009; Slavoj Žižek. “Nous pouvons encore être fiers de l’Europe!” Le Figaro (October 31, 2022); y sus comentarios orales sobre el futuro de Europa disponibles aquí: (acceso 22 noviembre 2022).

(9) Citado en Thomas Moller-Nielsen. “What Is Žižek For?” Current Affairs (Sept/Oct 2019): (acceso en 22 noviembre 2022).

(10) Véanse, por ejemplo, sus declaraciones durante una entrevista en Channel en 2016 archivada aquí: (acceso en 22 noviembre 2022).

(11) Véase Slavoj Žižek. “Pacifism Is the Wrong Response to the War in Ukraine.” The Guardian (June 21, 2022): (acceso en 22 noviembre 2022).

(12) Huntington sirvió como Coordinador de la Casa Blanca del Plan de Seguridad para el Consejo de Seguridad Nacional. También trabajó como consejero para los Servicios de Seguridad de P. W. Botha en el Apartheid de Sudáfrica (Botha fue un declarado oponente del poder político Negro y del comunismo internacional, así como un irredento defensor del Apartheid).

(13) Reena Flores. “Donald Trump: I could ‘shoot somebody and I wouldn’t lose any voters.’” CBS News (January 23, 2016): (acceso 22 noviembre 2022).

(14) Véase, por ejemplo, Noam Chomsky. 9/11: Was There an Alternative? (New York: Seven Stories Press, 2001) y Michael Parenti. The Terrorism Trap: September 11 and Beyond (San Francisco: City Lights Books, 2002).

(15) Temas de plagio y auto-plagio se han suscitado tantas veces en relación a la obra de Žižek, que hay incluso una sección en su página de Wikipedia con enlaces a múltiples artículos sobre el asunto. Véase, en particular, Jay Pinho. “A Year of Writing Dangerously: Žižek’s Serial Self-Plagiarism.” The First Casualty (September 22, 2012): (acceso 22 noviembre 2022).

(16) Véase su descripción de la serie de libros “Phronesis” en Slavoj Žižek. The Sublime Object of Ideology (London: Verso, 1989). Para una penetrante crítica de la democracia radical, véase Larry Alan Busk. Democracy in Spite of the Demos: From Arendt to the Frankfurt School (London: Rowman & Littlefield International, 2020).

(17) Žižek, The Sublime Object of Ideology, 6 (sobre la adopción de Žižek de su matriz teorética, véanse sus agradecimientos en página XVI). También refiero al lector al libro que Žižek y Laclau escribieron con su compañera ‘anti-totalitaria’ y demócrata radical Judith Butler para la serie “Phronesis”. En su introducción en co-autoría, presentan el libro como basado en Hegemony and Socialist Strategy en tanto que «representó un giro a la teoría posestructuralista dentro del marxismo, que consideró el problema del lenguaje como esencial para la formulación de un proyecto anti-totalitario y democrático radical” (Contingency, Hegemony, Universality: Contemporary Dialogues on the Left. London: Verso, 2000, 1, énfasis mío).

(18) Žižek describió su segundo libro para la serie “Phronesis” como uno basado en una serie de charlas en Eslovenia “dirigido al público de intelectuales ‘benevolentemente neutral’ que fue la fuerza motora del movimiento a la democracia» (For They Know Not What They Do: Enjoyment as a Political Factor. London: Verso, 1991, 3). Además de Laclau y Mouffe, la lacaniana Joan Copjec ayudó a facilitar el ascenso de Žižek en el mundo anglófono a través de la promoción de su obra en los círculos de la revista de humanidades, adepta a la teoría francesa, October, con base en Nueva York. Como señala en los agradecimientos a su libro de 1991 Looking Awry, publicado como libro de October conMIT Press, Copjec “estuvo presente desde la propia concepción» del proyecto, lo animó a escribirlo, y pasó tiempo ayudándole con el manuscrito (Looking Awry: An Introduction to Jacques Lacan through Popular Culture. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press, 1991, xi).

(19) Jodi Dean. Žižek’s Politics (New York: Routledge, 2006), xi.

(20) Benoit Denezit-Lewis. “The Man Behind Abercrombie and Fitch.” Salon (January 24, 2006): (acceso 22 noviembre 2022).

(21) Slavoj Žižek. “The Communist Desire.” Los Angeles Review of Books. “The Philosophical Salon” (July 25, 2022): (acceso 22 noviembre 2022).

(22) Michael Parenti. To Kill a Nation: The Attack on Yugoslavia (London: Verso, 2000), 17. Con datos sacados del Banco Mundial, que no es sospechoso de simpatías pro-socialistas, Michel Chossudovsky ofrece un retrato similar de la Yugoslavia anterior a 1980 en The Globalization of Poverty and the New World Order (Pincourt, Canada: Global Research, 2003), 259.

(23) Tony Myers. Slavoj Žižek (New York: Routledge, 2003), 10.

(24) Ibid. 7.

(25) Sobre la ‘oposición’ Heideggeriana y el primer libro de Žižek, véase Christopher Hanlon y Slavoj Žižek. “Psychoanalysis and the Post-Political: An Interview with Slavoj Žižek.” New Literary History 32:1 (Winter, 2001): 1-21.

(26) Véase, por ejemplo, Barbara Day. The Velvet Philosophers (London: The Claridge Press, 1999).

(27) Sobre la NED, véase William Blum. Rogue State: A Guide to the World’s Only Superpower (London: Zed Books, 2014), 238-243. Allen Weinstein, que contribuyó a redactar la legislación que fundó la NED, reconoció abiertamente que «mucho de lo que hoy hacemos lo hacía la CIA de forma encubierta hace 25 años» (ibid. 239).

(28) Véase, por ejemplo, Ian Parker. Slavoj Žižek: A Critical Introduction (London: Pluto Press, 2004). Sobre el apoyo de la CIA a la teoría francesa y al anti-comunismo intelectual más en general, véase Gabriel Rockhill. “The CIA Reads French Theory: On the Intellectual Labor of Dismantling the Cultural Left.” Los Angeles Review of Books. “The Philosophical Salon” (February 28, 2017): (acceso 22 noviembre 2022).

(29) Thomas Moller Nielsen. “Unrepentant Charlatanism (with a Response by Slavoj Žižek).” Los Angeles Review of Books. “The Philosophical Salon” (November 25, 2019): (acceso 22 noviembre 2022).

(30) Ernesto Laclau. “Preface.” Žižek, The Sublime Object of Ideology, xi.

(31) Véase el documental de la BBC “The Death of Yugoslavia”: <https://www.youtube.com/watch?v=H3VyGPu6PKc> (acceso 22 noviembre 2022). Sobre la columna semanal de Žižek, véase la entrada sobre él en Encyclopedia Britannica: (acceso 22 noviembre 2022).

(32) Entre otras fuentes, véase su entrevista en el show de la BBC británica “HARDtalk” del 4 de noviembre de 2009: <https://www.youtube.com/watch?v=ThTJBKYPiNo&t=153s> (acceso 22 noviembre 2022).

(33) Žižek, “A Leftist Plea for ‘Eurocentrism,’” 990.

(34) Citado en F. William Engdahl. Manifest Destiny: Democracy as Cognitive Dissonance (Wiesbaden: mine.Books, 2018), 101.

(35) Matthew Sharpe sostiene que Žižek fue el co-fundador del Partido Liberal Democrático en su artículo sobre el filósofo esloveno en la Internet Encyclopedia of Philosophy: (acceso 22 noviembre 2022). Aunque no he hallado confirmación de esta información en otras fuentes, está bastante claro que Žižek fue, como mínimo, portavoz público de este partido.

(36) Véase, por ejemplo, “Lacan in Slovenia: An Interview with Slavoj Žižek and Renata Salecl.” Radical Philosophy 58 (Summer 1991). Sería interesante indagar en la historia de la financiación de este partido, siguiendo la guía del gran análisis de Michael Parenti sobre el desmantelamiento de Yugoslavia: “Los líderes estadounidenses -usando la NED, varios frentes de la CIA y otras agencias- canalizaron dinero para campañas y asesoramiento a grupos políticos separatistas conservadores, definidos en los medios estadounidenses como ‘pro-occidentales’ y la ‘oposición democrática’ (To Kill a Nation, 26).

(37) Véase el debate electoral televisado en 1990 aquí: <https://www.youtube.com/watch?v=942h8enHCZs> (acceso 22 noviembre 2022).

(38) “Lacan in Slovenia,” 30.

(39) Véase otro segmento del mismo debate televisado de 1990, archivado aquí: (acceso 22 noviembre 2022).

(40) Véase el archivo digital del NSDD-133 disponible aquí: (acceso 22 noviembre 2022).

(41) Geert Lovink. “Civil Society, Fanaticism, and Digital Reality: A Conversation with Slavoj Žižek.” Ctheory (February 21, 1996): <https://journals.uvic.ca/index.php/ctheory/article/view/14649/5529> (acceso 22 noviembre 2022).

(42) Neil Clark. “NS Profile—George Soros.” New Statesman (June 2, 2003): (acceso 22 noviembre 2022). “Desde 1979,” Clark especifica en este artículo, “él [Soros] distribuyó $3m al año a disidentes, incluido el movimiento Solidaridad de Polonia, Charter 77 en Checoslovaquia y a Andrei Sakharov en la Unión Soviética. En 1984, fundó su primer Open Society Institute en Hungría e inyectó millones de dólares a los movimientos de oposición y medios independientes. Dirigidas ostensiblemente a construir una ‘sociedad civil’, estas iniciativas estaban diseñadas para debilitar las estructuras políticas existentes y preparar el camino para la eventual colonización de Europa del Este por el capital global.”

(43) Citado en Néstor Kohan. Hegemonía y cultura en tiempos de contrainsurgencia “soft” (Ocean Sur, 2021), 63.

(44) Véase Myers, Slavoj Žižek, 9.

(45) Lovink, “Civil Society, Fanaticism, and Digital Reality.”

(46) Véase, por ejemplo, Chossudovsky, The Globalization of Poverty, 267: “Croacia, Eslovenia y Macedonia habían acordado tomar paquetes prestados para pagar sus acciones en la deuda de Yugoslavia […]. El patrón tan familiar de cierre de planta, indujo quibras de bancos, y el empobrecimiento ha continuado sin tregua desde 1996 [es decir, tras los Acuerdos de Dayton de noviembre de 1995]. Y ¿Quién iba a llevar a cabo los dictados del FMI? Los líderes de los nuevos Estados soberanos han colaborado totalmente con los acreedores”.

(47) “La caída del muro de Berlín,” escribe Minqi Li, “fue seguida de descensos masivos en los niveles de vida para amplias sectores de la población mundial. La desintegración de las economías socialistas contribuyó al debilitamiento de las clases trabajadoras globales. El Ingreso Nacional ha sido transferido del trabajo al capital en casi todas las partes del mundo” (“The 21st Century: Is There an Alternative (to Socialism)?” Science & Society 77:1 (January 2013): 11). Véase también Božo Repe. “Slovenia” in Günther Heydemann and Karel Vodicka. From Eastern Bloc to European Union: Comparative Processes of Transformation since 1990 (New York: Berhahn Books, 2017) y Leopoldina Plut-Pregelj y Carole Rogel. The A to Z of Slovenia (Lanham, Maryland: Scarecrow Press. 2010), 241. Sobre el desmantelamiento imperialista de Yugoslavia, cuyas horribles consecuencias para la mayoría de la población local fueron en proporción inversa al aumento de beneficios para la clase dirigente capitalista, véase también el documental de Boris Malagurski The Weight of Chains (2010) y la charla de Michael Parenti de 1999 “The U.S. War on Yugoslavia”: <https://www.youtube.com/watch?v=waEYQ46gH08> y (acceso 22 noviembre 2022).

(48) Véase Matjaž Klemenčič y Mitja Žagar. The Former Yugoslavia’s Diverse Peoples (Santa Barbara, California: ABC-CLIO, Inc., 2004), 300-301.

(49) Véase, por ejemplo, Lovink, “Civil Society, Fanaticism, and Digital Reality.”

(50) Véase el segundo segmento del debate presidencial de 1990 mencionado arriba: (acceso 22 noviembre 2022).

(51) Ibid.

(52) Lovink, “Civil Society, Fanaticism, and Digital Reality.”

(53) Slavoj Žižek. “NATO, the Left Hand of God.” Nettime (June 29, 1999): (acceso 22 noviembre 2022).

(54) Parenti, To Kill a Nation, 81.

(55) Citado en ibid. 92.

(56) Slavoj Žižek. “Eastern Europe’s Republics of Gilead.” New Left Review I/183 (Sept/Oct 1990): 58.

(57) Žižek, “Lacan in Slovenia,” 29. Según se dice, Milošević lanzó su campaña de ‘limpieza étnica’ en Kosovo en un discurso que dio en 1989. Tal como ha informado Michael Parenti, quien ofrece una contextualización esencial que contradice, en muchos puntos, las opiniones más fervientes de Žižek, esto es parte de lo que dijo Milošević: “Ciudadanos de diferentes nacionalidades, religiones y razas han vivido juntos con más y más frecuencia y con más y más exito. El socialismo, en particular, siendo una sociedad democrática, progresista y justa, no debe permitir que la gente sea dividida respecto a nacionalidad y religión” (To Kill a Nation, 188).

(58) Žižek, “NATO, the Left Hand of God.”

(59) Citado en Parker, Slavoj Žižek, 35.

(60) Lovink, “Civil Society, Fanaticism, and Digital Reality.”

(61) “Slavoj Žižek on Cuba and Yugoslavia” (December 1, 2016): <https://zizek.uk/slavoj-zizek-on-cuba-and-yugoslavia/> (acceso 22 noviembre 2022). Véase también Žižek, “The Communist Desire.”

(62) Žižek, “Nous pouvons encore être fiers de l’Europe!”.

(63) Véase su entrevista en el show de la BBC británica “HARDtalk,” citada arriba, y Lovink, “Civil Society, Fanaticism, and Digital Reality.”

(64) Este segmento del debate televisado fue archivado aquí: (acceso 22 noviembre 2022). Para un breve resumen de algunas de las contribuciones de Churchill a las atrocidades imperiales, incluida la hamburna de Bengala de 1943 que se llevó la vida de tres millones de personas, véase Johann Hari. “Not His Finest Hour: The Dark Side of Winston Churchill.” Independent (October 28, 2010).

(65) Sobre Europa, véase, por ejemplo, Steve Weissman, Phil Kelly y Mark Hosenball. “The CIA Backs the Common Market.” Dirty Work: The CIA in Western Europe. Eds. Philip Agee and Louis Wolf (New York: Dorset Press, 1978). Es también importante señalar que la Unión Europea ha sido una importante fuerza anti-comunista. En 2019, el Parlamento Europeo pasó una resolución que equiparaba en gran medida el comunismo con el fascismo y condenaba “todas las manifestaciones y propagación de ideologías totalitarias tales como el nazismo el comunismo” (acceso 22 noviembre 2022).

(66) Žižek, “Nous pouvons encore être fiers de l’Europe!”

(67) Slavoj Žižek. First as Tragedy, then as Farce (London: Verso, 2009), 115.

(68) Žižek, “Nous pouvons encore être fiers de l’Europe!”

     (*) Gabriel Rockhill hizo sus estudios en Francia y actualmente es profesor de Filosofía en la Universidad de Villanova (Filadelfia, EE.UU). Es autor de varios libros y numerosos artículos, tanto académicos como periodísticos, en lengua inglesa y francesa, entre ellos uno titulado (traducimos): La CIA y el anticomunismo de la Escuela de Frankfurt (publicado recientemente en Canarias Semanal) y La CIA lee teoría francesa: sobre la tarea intelectual de desmantelar la cultura de la izquierda. Tiene en preparación el libro que llevará por título La Guerra Mundial Intelectual: el fallido intento de la CIA de matar la idea del comunismo.

Fuente: https://canarias-semanal.org/art/33767/el-bufon-cortesano-del-capitalismo-slavoj-zizek-1

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