Viviendo juntos

Esa noche al salir del trabajo me entró ganas de comer pollo agridulce con arroz chino. Pero ya era tarde. Mi jefe me había pedido que me quedará para ordenar una presentación que debía hacer al otro día. Caminé al parqueo pensando a dónde pasar. El tráfico estaba pesado, a pesar de la hora. Pensé en pedir algo, pasar al autoservicio y llevarlo a casa. En el camino iba cuando me llamo mi jefe, pidiéndome una referencia sobre la presentación. Pensé en no contestar, pero no dejaría de llamar, o podía ser urgente. Resolví sus dudas, pero mientras me había metido a una gasolinera.

Baje después de hablar con él. Compré una botella de agua pura y pedí una pieza de pollo. A los 26 años, sin novio, viviendo sola y dedicada al trabajo, la vida a veces parece rutinaria. Me senté a esperar el pollo. En eso entraros varios chavos, a comprar cervezas. Iban varias chicas con ellos. La lluvia comenzó más fuerte, el tráfico así se hace más pesado. Uno de ellos me habló. Platicamos un poco y me invitó a ir con ellos.

Le dije que no. Pero me quede inquieta. El me dejo su número de teléfono, por si cambiaba de opinión. Era un chico guapo. Bastante aventado. Pero me dio cosa, pues andaba con una chica algo celosilla. Llegue a casa arrepentida de no haber aceptado su invitación. Me cambié, me puse pijama y me tumbé en la sala a ver televisión. Pero me aburrí de inmediato. No tenía sueño. Eran las once.

Entonces le mande un mensaje. Cómo va la fiesta, le puse. El me respondió, preguntando que quién era. Ya me olvidaste, le conteste. Me acabas de dar tu número, en la gas, le puse. Y ahí comenzamos a mandarnos mensajes. En una le mande una foto mía, para que viera como estaba, un poco para que dejara de insistir que llegará. Vente así, me dijo, o quieres que llegue a traerte, me puso. Ven entonces, le dije. Dijo ok, y me pidió la dirección.

En realidad, nunca pensé que llegaría, pero al poco tiempo estaba tocando a la puerta. Lo deje entrar y ya no volvió a salir. Me beso con ternura y mi corazón comenzó a vibrar. Se sonrió y me hizo el amor en la sala. Después continuamos en mi habitación y por la mañana, antes de irme le dije que se podía quedar el tiempo que quisiera.

Hasta hoy, llevamos tres años viviendo juntos.

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