Una tarde fue suficiente

No había necesida de volver a tener relaciones, estaba tan satisfecha que solo el hecho de pensar de nuevo con algo dentro de mi vagina me provocaba calambres. Pero fue condecendiente y complaciente. Nos fuimos directos a la ducha y cambió las sabanas para que disfrutarmos la tarde durmiendo, entrelazados con nuestros cuerpos desnudos. Nos quedamos acurrucados, durmiendo profundamente. Su cuerpo desnudo junto al mio, su pene largo y bonito tocando mi espalda y mi dorso sintiendo su respiración, con sus manos protegiendo mi desnudez, generaron un clima de paz y armonía que jamás había tenido con nadie. Hasta que de nuevo, el teléfono volvió a sonar. Era mi otro enamorado. Qué horas son, pregunte. El se disculpaba por haberme despertado, y yo de decirle que no se preocupara. Steve nos escuchaba. El muy meloso me decía lo mucho que me admiraba, lo mucho que me quería, yo cortante, preguntando que era lo que quería. Paso por ti, me dijo varias veces. No creo, le dije. Hoy creo que no saldrá, lo siento. Pero insistía y se me hizo feo ser tan cortante. Tampoco tenía claridad si podía quedarme con Steve esa noche, así que le dije que lo llamaría luego, que me diera tiempo y acepto. Quería saber si había un plan extra para la noche son Steve. Le pregunte qué haríamos. Me pregunto si quería salir con el tipo, y le dije que sí, pero siempre prefería quedarme con él, siempre ycuando hubiera algo concreto. Cómo qué, me pregunto. Pues no quiero más sexo, dije explícitamente, pero si disfrutar la noche contigo. No sé, quizás salir, caminar, ir a cenar, al centro, tomar unas cervezas o bailar en algún sitio. Pero antes que me dijera que si, le advertir que coger ya no era una opción viable. Que estaba muerta. Que me había dejado más que satisfecha. Ok, dijo simplemente. Así que llamé a mi enamorado y le dije que no saldría, pues estaba cansada. Steve escucho todo lo que me dijo, hablamos más o menos 20 minutos, casi en una declaración de amor y yo dándole esperanzas que que sería su novia. Steve se burlo de mi, de él, de todo y me dijo que saldríamos a  disfrutar la noche hasta que todo regresará a la normalidad. No sabía a qué se refería con volver a la normalidad, pero dije que sí a todo.

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