Una intensa despedida.

Después de tres días con Steve, le dije que se tenia que marchar. El es intenso en la cama y eso era lo único de él que me gustaba. Después de eso, no había más que cariño y poco más para hablar. Así que estando en casa, le dije que se fuera. Lo eche. Era la despedida. Había sido tan intenso el deseo de hacer el amor con Steve que todo lo demás me parecía fuera de lugar, pero ya era hora de retomar mi vida, mis rutinas, mi espacio. Conocía cada parte de mi cuerpo, como un geografo que describe cada uno de los accidentes territoriales con tal perfección, que sabía en cada punto, el nivel de excitación y deseo que me provocaba. Así que cuando yo le decía que se marchará, el tocaba mi cuerpo, me desnudaba, me hacia humedecer y después de tres días inolvidables, el cierre, la despedida tendría que ser así de grande. Y fue tan grande que me sorprendio en todos los sentidos. Sabía como logar que mi excitación llegará a niveles antes insospechados, y sabía que con solo su presencia esta fluia a raudales. Asi que no se esforzó mucho y me llevo con rapidez a las estrellas y cuando estaba lista para lograr los orgamos que él me provocaba, me penetro por atrás y a pesar de todo lo que antes me habían dichos mis amigas del sexo trasero, me pareció una gloria eterna que se consumió con un sentimiento de deseos constante. La despedida fue eso, y mas. Pero fue eso y me gusto. Y entonces, no nos despedimos del todo. Quedamos de vernos luego. Yo lo extraño. Esa parte de él, es la que extraño. Pero ahora no puedo llegar a su apartamento porque anda con otra chica. Y el no puede venir, porque a mi enamorado le dije que si y ahora tengo novio. Nada que ver con Steve, pero no es una relación sexual, lo tengo claro. Igual tengo claridad que en cualquier momento me escapo y me voy al paraíso con Steve. Así de decidida estoy. Las despedidas intensas no se olvida jamás.

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