Una historia de amor por entregas para finalizar el 2015

65cffdb1e12001aca0faec62f6ddcd5dTodo empezó cuando una de mis amigas le solicitó cierta música al Dj de la fiesta. Fue una tarde de convivio navideño en la empresa donde trabajaba, de eso hace ya dos años. Era una discoteque rodante de tercera categoría. El Dj “Steve”, nos complació a cambio de darle like a su página de facebook. La música se solicitaba en tiempo real por esa vía, una atinada forma para quedar en contacto después. Así fue cómo inicio el rollo que les cuento a continuación.

Dj Steve, un hombre simple para una mujer compleja

El Dj “Steve”, es un tipo agradable y gracioso. De seguro tiene muchas otras cualidades, pero cuesta descubrirlas al inicio y como diría mi abuela, solo es un tipo buena gente. Su físico es muy particular, por no decir que el tipo es poco atractivo. Gordito, bajo de estatura y cachetón. Aun qué eso al final es lo de menos. Lo que si tiene es una voz linda a pesar de no ser locutor, ni haber estudiado nunca nada. Pero tiene su gracia, por el toque de genialidad que le pone a las cosas, y eso cautiva y esconde lo poco agraciado que resulta. Su manera directa es una gracia más en él. Las puntadas que tiene lo hacen parecer ingenuo, pero como dije antes, es un tipo muy bien intencionado, algo obsesivo, pero transparente y directo.

Los primeros contactos

Todo empezó después de la fiesta, con un “hola, gracias por ser mi amiga” que me puso en Facebook. No sé muy bien por qué respondí el mensaje y a partir de eso, las cosas se trasladaron al Whatapp y luego a llamadas por teléfono de madrugada, que nunca pude negarme a contestar. Su voz en el auricular me sonaba encantadora. Siempre llamaba después de alguna fiesta, por lo general los fines de semana, sabía que estaría despierta. Casi siempre estaba tomado, o quizás hasta drogado. En varias ocasiones me llamó estando acompañado. Pero nunca me disgusto eso, al contrario, valoraba su atrevimiento.

El conecte

“Tengo cuatro pases para el miércoles de cumbia”, me puso en el chat. ¿Quieres ir? Sabía que bailar era mi debilidad. De inmediato le dije que sí. Tres amigas y Gerardo, un ex novio se apuntaron, fuimos a la zona 1, al Porvenir de los Obreros. Steve estaba dentro del Staff operativo del evento y salió para recibirnos y darnos las entradas. Nos saludo a todas con un beso cariñoso y ya adentro nos llevo pases para las cervezas. Luego me dijo que me quería presentar a otro Dj, para que conociera su trabajo, así que me llevo atrás, dónde el tipo estaba. Ahí estuvimos platicando un buen rato de todo lo que pasaba en la fiesta. Después llamo a unas chicas y me las presento, eran sus amigas que también trabajaban esa noche. Había una en particular, que no me devolvió el saludo.
Sabes, yo vengo a bailar y tú no puedes estar allá, tienes que estar aquí, así que nos hablamos otro día, le dije, antes de agradecer por los pases y las cervezas que nos había dado. No te preocupes, nena, me dijo muy cariñoso. Solo quiero que nos besemos antes de que te vayas, dijo muy serio, sin soltarme la mano. Cómo crees, le conteste. Tu no me gustas, me caes muy bien, pero hasta ahí. Insisto, dijo en tono enojón. Es qué no puedes decir que no te gusta, si no has probado mis labios, dijo está vez en un tono más condescendiente. Si que eres vanidoso, le respondí. Pero siempre no. Otro día. Pero la tipa que andaba con él le grito, deja de rogar a esa puta, que no te va dar nada gordo mierda. No sé si reaccione con el hígado y más por orgullo y vanidad, o lo hice para caer mal, pero deje que me besará. Está bien, dije, pero solo uno. Y no fue solo uno, sus besos en realidad me encantaron.

El deseo

Nuestra amistad continúo en el chat. Cada noche conversaba con él de infinidad de temas. Algunos interesantes y otros no tanto. Pero nunca me aburría. Al final había dos temas que eran recurrentes, el beso que nos dimos y sus relaciones. El es bastante morboso y todo tiene un doble sentido gracioso, y al final yo me quedaba pensando en sexo. Una noche me salió con esto: Nena, contigo haría todas las poses del camasutra. Qué ocurrente eres, le respondí. Y sin más me dijo que el prefería la pose del misionero. Además, agrego, sabes el sexo oral se me da muy bien. Ya deja de decir tonteras, le dije, que eso no me excita para nada. Nena, entonces que te excita, me pregunto. Nada, no te voy a decir nada. Nena tu eres muy cerrada, me decía. Con morbo le contestaba: tú qué sabes…. Entonces los dos nos reíamos mucho. Así fue como nació una complicidad que poco a poco nos llevo a otro nivel.

Sus historias locas

Sus historias que al principio me parecían increíbles, se tornaron en reales. Con apenas 23 años sus experiencias eran interminables. Eres un puto, lo sabes, verdad, le dije varias veces. El solo reía, se vanagloriaba un poco y después contestaba: cómo crees nena. No es así, solo un poco. Además el trabajo provoca esos encuentros. Su trabajo de noche era de Dj, por el día hacía de impulsador de productos en supermercados, giras departamentales y siempre estaba rodeado de mujeres guapas.
Una noche, hablando de aventuras, revisé sus contactos en facebook, y efectivamente ese era su mundo: edecanes, reinas de belleza, impulsadoras, alumnas de colegios, chicas fresas, alguna que otra señora, pero en general todas muy jovencitas, todas muy guapas, y muertas de amor, según el muro. Y qué les haces, le pregunte, para que todas estén enamoradas de ti. Con cada pareja entraba en muchos detalles. Intercalaba lo anecdótico de la relación, las manías que tenía, sus gustos y las cosas buenas de las chicas, siempre sin vulgaridades, muy respetuoso, pero intenso. Eso me gustaba. Luego me salía con algo como Sabes, me gusta que las mujeres se rasuren por completo, que estén limpias y que sean muy femeninas. Y así les hago de todo. Por curiosidad, preguntaba qué es eso: ¿de todo?. Bueno, pues todo lo que les pueda gustar, me respondía. Entonces me enfocaba en alguien del FB. Y fulanita, qué paso, fue tu novia. Nada, me respondía, para luego darme todos los detalles. Y por qué terminaste con ella, si es muy bonita. Ah, es muy loca. Le gusta la coca y es muy posesiva. Ah, me aburría, agregaba. ¿Y con está otra, qué paso?, Con ella todavía hay fuego. Ella siempre me busca, agregaba sin modestia. Y la fulanita, se ve que es menor de edad, en qué grado anda, le preguntaba. Ah¡ Yanibeth, pues tiene 16, creo. Y qué tuviste relaciones?, Si, claro, yo fui el primero. Pero ya no, sus hermanos son maleantes. La lista era larga y todas eran reales, interactuaba con todas e incluso una me pidió por el chat que dejará de chingar a Steve. Eso no fue tan gracioso después de todo.

Mi negación

Una noche me llamó después de las doce. Andaba trabajando y me platicó sobre la fiesta. Me conto que había hecho el amor en el camión cuando estaban montando el equipo. Y por qué me lo cuentas, le dije, algo contrariada. A mí eso no me importa. Ah, es que cuando lo hacía pensaba en ti, nena, me respondió. Eres enfermo, puto, desvergonzado. Cómo puedes hacer el amor pensando en alguien más. Y por qué una fulana te ofrece el culo, en una fiesta, así por así. Le increpe. Mi reacción fue de celos. Me afectó, sin que pudiera saber por qué en ese momento. No, Steve, no me des detalles, le dije, sino cuelgo. ¡¡No¡¡,mentira, sólo quiero darte celos, nena. Ahí reaccione, ¿celos? Y por qué iba a tener celos por ti. Ah, no sé, pero los tienes, nena y te cuesta reconocer la cosa. Entonces me dio risa lo que me decía. En realidad tenía razón, pero le conteste: solo son tonteras tuyas, como crees. Tú dices que no pero claro que quieres conmigo. Tienes muchos deseos de tener a alguien a tu lado, me contesto. Tú qué sabes, le respondí algo molesta. Si no fuera así, no estarías hablando conmigo. Me respondes sin importar la hora. Si alguien estuviera contigo, no lo harías. Lo cual era cierto.

El viaje.

Después de unos meses de vernos y platicar seguido, me comentó que iba un tiempo a Livinstong, el trabajo del disco en fiestas ajenas, no da para más me dijo frustrado. Entonces le conté a mi amiga Claudia y planificamos un fin de semana en Izabal. Le advertí que iba en plan de mochilera, con poco dinero, buscando alojamiento y mucha diversión turística, pero no haría turismo sexual con él. Entonces me preparo su casa. Eso me despertó miedo, pero su forma de ser me eclipsó de nuevo y tome confianza recién baje del bus. Mi amiga conoció a otra gente e hizo amistad con un extranjero lo cual nos dio más espacio para el acercamiento con Steve. Fueron días bastante intensos para las dos. Fuimos a bailar por la noche. Al otro día recorrimos río Dulce, para terminar comiendo tapado con unos amigos suyos. Me presentaba como su novia en todos los sitios a dónde íbamos y Claudia me preguntaba: es cierto? No me has contado nada. Cómo crees, solo le sigo el rumbo. Pero aún cuando eso no se había consumado, actuábamos como si lo fuéramos. Y me acostumbre a eso. Hasta esa noche, en casa de unos familiares suyos que nos invitaron a Belice. El decidió por las dos. Y yo me puse furiosa. En realidad fue una pelea de novios. De esas que son intensas pero que se pasan rápidamente. O quizás no, no sé. Era mi forma de encontrar sentido al viaje. Oye, Pam por qué te enojas, total no vamos a ir, me dijo Claudia. Eres loca o realmente te hiciste novia del gordo, agrego. Y no supe que responder.

El amor

A la semana siguiente estaba rumbo a Belice. La invitación seguía en pie, pero no le dije nada a Claudia. Iba sola, con Steve. El viaje fue corto y alegre. Steve conocía la ruta y la gente que trasporta mercadería y personas a esa zona. Esa noche pasamos tomando cerveza a la orilla del mar Caribe, con cantos, bailes eróticos y mucha mota. Era una noche de conga, de las que se viven a diario en las playas caribeñas, con negros y turistas blancas buscando pasar una noche de fantasía. Mira, me dijo Steve, ten cuidado con los negros, por qué pinchan con alfileres los preservativos para embarazar a las canches como tú. Tú eres tonto, respondí. Yo llevo los míos, y nadie los pones mejor que yo. Solo se sonrió. Steve sabía que mi fantasía era hacer el amor con un negro con un pene grande y por eso me lo decía. Pero esa noche todos tenían con quién estar y yo no tenía muchas ganas de loquear mas. La mota me había relajado tanto que no estaba disfrutando la playa, ni la música. Sabes, quiero estar en otro lado. Ya me quiero ir. Por qué nena, si esto apenas empieza, me dijo para tranquilizarme. Pero mi cuerpo quería cama. Y nos fuimos al hotel. Nos dieron un cuarto bastante ventilado, con un mosquitero blanco grande. En la entrada de la habitación me dio un beso. Debo dormir, dije separándome con brusquedad, mientras me acurrucaba en la cama. Se sentó a mi lado, en plan comprensivo y me dijo: eres muy hermosa, lo escuche a lo lejos, cuando mis ojos luchaban por mantenerme alerta, pero mi cuerpo se encomendaba a morfeo y al puto de al lado. En fin, no paso nada. Amanecí entre sus brazos, completamente vestida. Sin más daño que el acercamiento que a esas alturas era inevitable. Lo vi dormir como un niño y mis sentimientos afloraron. Entonces lo desperté con un beso en los labios. Se asusto por el gesto. Es, el qué te debo de anoche, le dije, en tono conciliador por mi arrebato. Nos levantamos de inmediato y le dije que fuéramos a caminar. Lo tome de la mano y lo lleve a un rio cercano que nos habían recomendado. Aprovechemos la mañana, y cuando el sol se asomaba tímidamente sobre los árboles, me desnude y me fui al agua. Absorto, me miro como pidiendo permiso para hacer lo mismo. Tonto, qué esperas, le grite. Ahí comenzó la otra historia.

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