Un secreto complicado

438843Siempre fui reservada en todo, más con mi vida sexual. Pero mis familiares han sido shutes toda la vida. Así que siempre he recibido indirectas de todo tipo, y muchos me consideran la puta de la familia. Yo me lo tomo con indiferencia. El problema radica cuando mi madre hace caso de eso y se preocupa.

Mi madre comenzó a sospechar que yo andaba en algo raro, por mis constantes salidas con dos tipos distintos. Ella pensó que uno era mi novio y el otro mi amante. En su mente construyo la película, que por lo menos uno de ellos era casado y engañaba a su mujer conmigo. Mientras yo hacía lo mismo, engañaba a mi verdadero novio. Eso le preocupaba. Tanta violencia que hay hoy día, me decía. Y tú no tienes cuidado, los hombres celosos son los peores.

Pero el asunto era más complicado que una simple que una infidelidad o una amante quita maridos. A mi vida llegaron dos personas al mismo tiempo. Dos amigos, con quienes establecí un triangulo sexual al inicio y romántico después.

Ellos son los mejores amigos. Se conocen desde la infancia, crecieron juntos y son más que hermanos. Los conocí por Eunice, mi mejor amiga. Salimos los cuatro, en plan buena onda, compartiendo todo. Igual que fuimos al cine, íbamos al estadio, a cualquier fiesta o nos emborrachamos juntos.
Hace tres años Eunice le salió una beca para México y me quedé yo sola con ambos. Un día, sin recordarme muy bien del tema, uno de ellos me propuso tener un triangulo sexual. Al principio pensé que era broma, pero cuando vi la determinación que tenía y la aceptación del otro me dio miedo.

Son dos tipos muy guapos, súper sexys, tremendamente atractivos y cae bien, con quién me llevo de maravilla. Entonces pensé, y por qué no. De parte de ellos tuve la garantía expresa que si no me gustaba, bastaba con decir ya no y todo se acabaría. Además todo lo que hiciéramos quedaría entre los tres. Estaba más que segura con ellos, era nuestro secreto.

Al principio fue por puro morbo. Claro que me dio miedo. Me cite con ellos por separado, para besarnos y les hice prometer que no comentaran los que habían hecho esa tarde conmigo. Ambos besan muy bien, pero claro hay bastantes diferencias. Mi madre me cacho besando a los dos. Por eso pensaba lo que expliqué antes.

Pero eso duro más o menos dos semanas. Y eso fue suficiente para provocar bastante desenfreno como ambos. Además me ayudo bastante para perder el miedo y tomar confianza. Así que una noche, a punto de entrar a una fiesta, les propuse que nos fuéramos a un motel. Para probar, les dije.
A partir de eso, todo se transformo en algo más sólido, en una vida compartida, en sexo, amor y pasión. Es el amor, por más vueltas que le doy que surgió con más fuerza. Y estoy enamorada de los dos. Y creo que a su modo ellos también de mi.

Los fines de semana vivo con ambos, hago el amor con los dos al mismo tiempo y adopto el papel de amante, esposa y compañera al mismo tiempo. No me importa lo demás. Ellos se lo toman muy bien. Entre semana, ambos me visitan y lo hacen separadamente. Y tenemos relaciones, pero no es lo mismo. Y en eso los tres coincidimos.

Los límites que puse al principio se fueron diluyendo a medida que la relación cobro mayor fuerza y espontaneidad. Hay una plena liberta entre todos. Resulta imposible explicar el por qué de esa situación. Por eso mi negativa a contar el asunto. Pero mi madre sospecha algo y me aterra pensar que se descubra todo. Más por ella, que yo estoy feliz de amar por igual a dos hombres maravillosos.

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