Un hombre mayor

Me cautivo y fue atracción fatal. Era un tipo guapo, pero bastante morboso, obsesionado por el sexo y bastante manipulador. Conmigo no fue necesario manipularme. Yo lo desee desde la primera vez.

Cuando llegamos al motel, le bajé el pantalón. Pausadamente le acuclillé, y comencé a tocar su pene entre su ropa interior. El no tuvo nada que hacer, más que quedarse parado ahí, hasta que su pene tuvo la erección.

Fue una felación que disfrute yo más que él. Alcance el clímax solo con pasar sus genitales en mi rostro y recorrer con mi lengua toda la extensión de su pene.

El hombre era más versado en esos menesteres, pero dejaba que una chica de 17 años experimentara sus primeras experiencias con el sexo oral.

Una vez que logre que se viniera, el tomo el control de mi cuerpo y después de cuatro horas, le suplique que parará.

Los orgasmos que me provocaba eran múltiples y tan seguidos que mi cuerpo temblaba sin control. Era tan incierta su sabiduría que pudo tocar lo que había que tocar, y disfrutar lo que debía ser disfrutado.

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