Un desconocido placer

abrazosMi corazón se aceleró, la respiración se fue tornándose agitada, jadeaba y sudaba, mientras mis manos apretaban su cuerpo.

Entonces lo abrace con fuerza. Su último impulso me provoco más placer y grite con tanta fuerza que todo a nuestro alrededor se quedo en silencio, escuchando los gritos de places que me provocaban.

Quería llorar, quería reír, quería que no terminara, pero ya había explotado. Estaba en un estado catatónico, así que cuando su fuerza termino, lo bese con ternura y le dije al oído, “eres mío”.

El tipo se asusto tanto que me dijo que debíamos irnos. Se habían terminado las cuatro horas del motel. Pero en realidad, le dio miedo que me comportará así, teniendo tan pocas horas de habernos conocido.

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