Soy directa

La lluvia había dejado la ciudad con un caos difícil de resolver. Quería quedarme en casa, comiendo papitas fritas con aderezo ranch y tomando cocacola, pero mi amiga Helen insistió en salir. Hoy es noche de jazz, me dijo sabiendo que me encanta y no me podía negar.

Al llegar estaban Joaquín y su novia, Alba y otra chica que no conocía y me pareció muy simpática. No noche estaba tranquila en aquel lugar. Hasta uno de los grupos comenzó a tocar y él estaba ahí. Moreno como la noche, su cuerpo se contorsionaba con inusitada fragilidad y su sonrisa era un genuino regalo de los Dioses.

Me encanto su sonrisa y su piel negra. Y me puse nerviosa cuando me sonrio. Era el tipo de persona que te encandila con solo verla. Su mezcla de juventud, locura y sensatez me provoco de todo. Así que tome mi cerveza y me pare a su lado pretendiendo seguir el ritmo, pero era imposible. Sus movimientos eran tan naturales y tan sueltos, que me dio un poco de envidia.

Me puedes enserñar, le pregunte. Mi observo con inusitada curiosidad y sorpresa. A qué, me dijo a seca. A bailar como tú, respindí con una clase insinuación de mi parte.

Y creo que ahí noto el brillo sexual que me provoca su cuerpo, y todo su ser. Me tomo por la cintura y se poso en mi espalda, diciendo algunas palabras que no entendí, pero que definitivamente tenían que ver con mis movimientos.

En cada oportunidad mis insinuaciones eran mas notorias. Su rostro dibujo el asombro que le provoqué. Veo que eres bastante directa, me dijo.

Me sonreí y le propuse marcharnos al motel. ¿Qué quieres? Me pregunto. Coger contigo, respondí.

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