Rogando

63467_465359289371_651394371_5612654_2816082_nPor qué no me tocas, le dije a Steve. Estoy cansado nena, respondió de mala gana. Quiero que me pases la mano por la espalda, por favor. Ahora desciende hasta el fondo y toques mi humedad. Nena, porque sos así.

Así soy, y hoy tengo ganas, Steve. Hoy quiero que hundas mis pechos y abras mis piernas, para que explores en ellas mis ganas. Hoy quiero eso y más.

Hoy no puedo, dijo antes de levantarse y meterse al baño.

Entonces me vestí rápido, llame a Braulio y le dije que quería coger, llegaría en media hora a su casa. Cuando Steve salió del baño, me vio lista para irme, con ropa muy sexy, fácil de quitar. Sabía que iba en busca de un hombre con ímpetu que me quitará la pasión exacerbada que llevaba encima.

Nena, dijo a dónde vas así. A coger, ya que tú no quieres. Cómo que no quiero, dijo condescendiente, yo quiero hacerte de todo. – Quiero que me destapes, dije retándolo.

Quiero bocanadas de tu aire sobre mi piel, que me erices como solo tú puedes lograrlo, quiero que satisfagas mi deseo, ahora. Que me aprisiones entre tus brazos y no me deje salir a buscar hombre en la calle. Eso quiero. Eso deseo. Sos o no sos mi hombre.

Jamás te entenderé mascullo antes de hacerme el amor con un desempeño pobre, sin saciar por completo mis ganas. Fingí como últimamente lo hago, por no herir egos. Pero igual, cuando se durmio me fui con Braulio, a seguir la fiesta.

 

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