Prendida

Con tanto tiempo libre, mi mente vuela de vez en cuando. En el chat, un tipo me pregunta si vivía con alguien. Le conteste la verdad. Entonces me preguntó si cogía rico, y de nuevo respondí que sí. Sin que mediara pregunta de por medio, me dejo ir rosario de razones para coger con él. Después me envió una foto con su pene erecto. Otra eyaculando. Ninguna me abrió la curiosidad, ni el morbo, ni nada. Cuando me exigió que le envíe una mía, lo termine bloqueando.

Otra tarde en el trabajo, me puse tan caliente por una conversación menos explícita con otro amigo cibernético, que ni yo me lo podía creer. No sé cómo inició, pero tuve que bajar la vista para que los que trabajan conmigo no me vieran sudar y casi jadear. Qué locura. Le escribí preguntando algo y me contesto con varias frases que me pusieron a punto, y luego termino con un rotundo “me consta” que me estremeció. Al terminar le puse: “a ver si nos volvemos a encontrar, aquí”, y no sé por qué, pero sospecho que quiero que me aparezca en vivo y a todo color un día de estos… eso espero.

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