Precoz

Me sentí bien, satisfecha a pesar de que nunca llegué al orgasmo. Pero ese hombre grito de tanto placer que no pude contener mi felicidad por tan importante hazaña, de la cual fui parte importante.

Sus orgasmos venían cargados de mucha adrenalina. Era una explosión en todos los destinos posibles y un torrente de vitalidad que me dejaba lugar a la contemplación.

Siete meses de disfrutar con ver o sentir su pene eyacular, era sorprendente, incluso para alguien acostumbrada como yo, a tener a un hombre que dure lo que sea necesario para que pueda tener el orgasmo que toda mujer requiere.

Pero con él fue distinto. Lo deje ser, para disfrutar de su eyaculación precoz.

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