¿Por qué te amo?

12A veces, de regreso a casa, me preguntas cómo me fue. Y no importa el cómo, siempre te respondo que bien, aún cuando después los detalles contradicen mi primera respuesta. Lo cierto es que tú estás ahí para escuchar y eso me encanta de tí.

Cuando estoy frustrada, me siento en el viejo sillón de la sala, observo las enredaderas y compruebo cómo han crecido. Tú me ofreces algo de tomar y siempre me llevas un vaso de agua fría con bastante hielo, es lo único que mantenemos en la refri.

Me encanta después de dar el primer sorbo, sacar un cubo de hielo y frotar mis labios y mi cuello con él, para refrescarme. Es un ritual, una forma de esparcir mis deseos. Tú me ves, esperando como buen conocedor que mi ritmo marque el inicio del deseo.

Un beso es suficiente para seducirme.

Subes mis piernas a la mesa de centro, apoyas tus manos en mis muslos y poco a poco inicias la celebración de mi llegada.

Luego hacemos el amor de mil maneras posibles, hasta que quedamos exhaustos de tanta algarabía.
Es  algo que hacemos casi todos los días y no por cotidiano deja de ser sublime. Ambos nos sentimos tan bien con eso que siguimos juntos.

A muchos les gusta el mañanero. A nosotros nos encanta en el atardecer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *