Plática entre amigas

Eran las diez de la noche cuando el timbre comenzó a sonar con insistencia. Por el intercomunicador, el guardia del edificio me pedía atender.

¿Usted no atiende?, me dijo con enfado el guardián. Tengo varios minutos de estar tocando el timbre. ¿Cuándo van arreglar el intercomunicador? Pregunte. Está en buen estado respondió más molesto. Es usted la que no atiende.

En fin, le dije, para que me llama a esta hora. Pues aquí hay una señorita que dice que la viene a visitar. Era mi amiga Astrid.

Ah¡¡¡¡ si déjela entrar, le ordene. —¡Gracias! —.

Qué haces aquí, tan tarde, dije como saludo. Ella se sonrió no más me vio, fue una risa de picardía.

Nos sentamos al borde del colchón a platicar y yo instintivamente encendí el televisor, estaba noti7 con el desmayo de Jimmy.

—Espera —me dijo.  —Quiero contarte algo. Va dije. Dale.

No, apaga el changarro ese. Me tienes que poner atención.

Va, dale pues, dije de mal modo.

Vengo de hacer un trío. Cuando dijo eso mis ojos comenzaron a dar vueltas.

Naaaa.  ¿Con quiénes? —le pregunté.

—¿Te acuerdas de Angela? —dijo ella enseguida.

Angela, no me suena.

Bien, es aquella chava…..

Ya esa flaquita fea……. Sí, pero y el chavo…

Luis.

—¿Con Luis? —le dije, con más atención.

Si Luis. Lo dijo contenta, orgullosa de haber intercambiado sus fluidos vaginales con esa huesuda y el papirico de Luis. Angela fue en su tiempo un agarre de mi ex novio, y por eso la detestaba. Seguro se la cogió, siempre pensé que eso había pasado, pero tampoco le puse mucha atención en su momento.

Ahora, quería saber los detalles y las razones, principalmente por Luis. Un chavo a quién siempre le lleve ganas, pero nunca me pelo. Al grado que un día me dijo que era una sometida.

Y qué, paso, cuenta, dije algo impaciente.

Pues lo hice porque Luis siempre me ha gustado. Y cuando lo vi desnudo me gusto más. Tiene el cuerpo bien formado. Es el típico machista oriental que atrae.

Ah¡¡¡ hice la expresión con desconfianza.

Y vieras, siempre me lo imagine con un pene delgado y circuncidado, pero resulto lo contrario. La tiene grande y gruesa. En verdad, es enorme.

—¿Y te gustó? —le pregunté.

Sí, claro, me encanto, dijo sonriente.

Y qué más.

Sabes que es lampiño, no tiene pelo en pecho y todo, incluyendo su pene, está limpio, dijo.

Su relato era muy nítido, como para ser cierto.

Y Angela, agrego, pues que te diré. Me encanto su aroma. Tiene un cuerpo muy oloroso y bien formado. Y yo se que te vas a molestar por lo que diré, pero esa chava es bien bonita y con un cuerpo envidiable.

Ummmm, es una mierda, dije algo molesta. Pero… Lo paseste bien, entonces.

Pues mira, en resumen sí, pero……..

Pero qué…..,

Pues Luis nos pidió que le besáramos el culo…….

No chingues…. Y claro, no lo hiciste, dije.

Claro que lo hice, como crees, ya estás ahí, haces de todo, no puedes resultar con que eso no, eso tal vez, noooooo, si vas, lo haces todo, dijo mi amiga justificándolo.

Uta Astrid, pero eso, a mi me daría asco.

Eso pensé, pero ya después no. Fue tan rico.

En serio Astrid?.

Mira, no te miento, ni me dio asco cuando lo dijo, pero igual nos empujo y pues al hacerlo me excité mucho, ver la cara que puso y coincidir con ella, no sé, me generó muchas cosas, y se me olvido el asco. Pero además antes nos bañamos bien.

Y sabes, me cogió por el culo. Siiiiii…..

Puta, vos si sos bien puta……..

Se monto sobre mi y cuando sentí ya la tenía adentro. Y lo que más me gusto fue cuando terminó, el semen caliente escurriendo, no te imaginas que rico……

Ya me había venido, pero eso me provoco otro tipo de sensaciones. Además en mi boca tenía a la pusa de la Ana.

Guacala, tan vulgar que sos…..

Me levanté de un salto y busque el control del televisor. Abrí la cortina y la ventana. Había mucho calor, el cielo estaba gris y quería fumar.

Astrid quería quedarse en casa esa noche. Me pidió permiso para darse un baño. Yo me quede pensando, con algo de envidia. A lo más que había llegado fue a darme de besos con otra chica en la cola para orinar en las cien puertas, dado que la cola del baño eran tan grande y yo estaba tan ebria, que me dio igual hacerlo ahí, frente a todos los amigos.

En fin, encendí el televisor y las noticias habían concluido. Astrid salió del baño con una toalla y me prestó una playera para dormir.

Su cuerpo era muy bello. Y de nuevo me dio envidia.

Eres una jodida, le dije cuando se acostó a mi lado.

.Y tú eres mi mejor amiga, dijo ella, y se quedo dormida.

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