Perdiendo la virginidad con mi pareja

522525Soy de Villa Nueva y esto sucedió hace unos 8 meses, cuando apenas tenía 18.

Fue para la fiesta de fin de curso, la fiesta de gala del colegio. Mi vestido era color café, de tirantes, con un escote pronunciado por delante y por la espalda. Mis pechos eran un deleite para todas las miradas indiscretas. Mi vestido me quedaba bastante ajustado y se podía notar mi diminuta tanga que llevaba, a pesar del disgusto de mi madre por usar ese tipo de ropa.

Todo hacia que mis nalgas se pudieran disfrutar de varias maneras. Sólo con ver el movimiento, era parte de esa provocativa forma de comportarme ese día.

José, el amigo de toda la secundaria era quién en ese momento me movía el piso. Había quedado con él para el baile y esa noche estaba dispuesta a perder la virginidad con él.

Bailamos desde las cuatro de la tarde. De vez en cuando me tocaba las nalgas. A veces de forma discreta y otras de forma descarada. Yo pasaba mis pezones excitados rozando su pecho, y susurraba a su oído las canciones que sonaban. Lo sentía excitado, bastante excitado.

Al regresar de la fiesta, aproximadamente a las 10 de la noche, lo invite a pasar a la casa. Ya era tarde, pero le insistí. Sabía que mis padres estaban viendo tele en el segundo nivel y que se pondrían más tranquilos sabiendo que ya estaba en casa. Así que les avise que ya había regresado, pero no deje que José pasará a la sala, nos quedamos en donde se guardan los carros.

La calentura de ambos estaba en mil, después de bailar y pegar nuestros cuerpos en todos los ritmos posibles, besarnos sólo prolongaba nuestra excitación.

Por esos sus besos eran tan calientes que me apetecia morderlos de vez en cuando. Era una escena muy apasionada. Podía sentir su pene bastante duro y crecido. Su aliento era caliente y de vez en cuando se me escavan pequeños y disimulados gemidos.

Subió mi vestido y toco mis nalgas como quién exprime unas naranjas. Sin tacto, con fuerza, pero a esas alturas me gusto bastante. Fue una sensación extraña que disfrute mucho. Yo le desabrochaba el cinturón y le bajaba el pantalón hasta las rodillas. Sus boxes blancos mostraban cabalmente la anatomía de su pene.

¿Era el momento para perder mi virginidad?

Me corrió la tanga a un lado y pude sentir su pene pasar por mis labios húmedos. Me sonreí cuando sintió mi vagina rasurada, que le picaba un poco. Me recostó sobre el capo del carro y subío mi pierna de manera que quedara abrazada a su cuerpo. Ahí, justo en ese momento me confesó que era su primera vez.

Yo estaba tan húmeda que la penetración fue muy fácil, dulce y deliciosa. Me comenzó a embestir suave y despacio, luego rápido y duro… Hasta que llegó mi primer orgasmo…

El pudo sentir mis contracciones, y lo gozo. Se le podía ver en sus ojos el gozo que le provocaba desvirgarme de esa manera. Era un tipo sin experiencia, pero me parecía lo más lindo que jamas alguien me había hecho.

Estaba extasiada de tanto placer, hasta que llegó un momento en el que mis gemidos rompieron el silencio. Me calló con un beso, pero a esas altura poco me importaba despertar a mis padres o que mi hermano entrará por la puerta. Era la tercera vez que me venía. Estaba por orinar, sin saber si era bueno o malo.

Entonces, por los nervios de ser encontrados y por todo lo que me pasaba, le dije, “termina ya”. Justo en ese momento derramo todo su semen en mi cuerpo, en mi vestido, adentro, en todo.
Una noche inolvidable..!  Que repetimos desde esa fecha.

 

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