Pasividad

tanga2-e1304565947104Mis labios fueron torpes, insensibles y hasta desesperados. Mi única intensión era estar ahí, posar mi ternura en sus labios para que la pasión explotase entre ambos.

Durante muchos años me conforme con sentir su aliento, estar a su lado, rescatar sus angustias, acariciar sus manos, acompañarlo en sus desventuras. Pero quería ser más que su mejor amiga.

Cuando le dije que me gustaba, que lo deseaba, qué era el amor que andaba buscando, la sintonía entre ambos se corto.

Y entonces me acostumbre a su rechazo, a sus negativas y evasivas.

Pero nunca me resigne a perderlo. Y cada vez era más insistente. Más provocadora. Había perdido la vergüenza, según mis amigas.

Esa noche llego a casa por la tarde, pues lo había engañado con una reunión de amigos que en realidad era en la noche.

Lo lleve a mi cuarto, fingiendo que ahí estaban mis amigas. Lo tomé de sorpresa. Lo trate de ultrajar.
Cuando entramos lo tome del cuello y lo bese. Sin mediar palabra metí mi lengua en su boca y de inmediato busque sus genitales. El pobre solo atino a tomarme las manos, sin poder detenerme.
Pero pudo separarse y lo hizo con delicadeza y bastante tino.

Pero como dije antes, no importaban sus negativas. Me despojé de mi playera para que viera mis senos firmes, casi vírgenes de manos extrañas. Luego baje mi pantalon para que viera mi erótica prenda interior.

Se quedo mudo, seguro que pensó que ahora la cosa iba en serio. Note su angustia.
Al principio pensé que era virgen, así que tome su mano y la lleve a mi vagina que en ese momento estaba bastante húmeda.

Pero su falta de deseo me freno. Qué pasa, no te gustó, pregunte.

Bien, respondió tímidamente. Pero no sé cómo decirte.

Decirme qué, grite desesperada.

Tomó mi mano y me condujo a su diminuto pene. Que pese a mi contacto y mis cuidados no se puso erecto.

Soy pasivo, mamita, dijo en u n tono qué nunca le había escuchado antes.

¿Cómo? ¿Qué es eso de pasivo? No entiendo.

Amiga, dijo con una voz tierna, para resaltar lo que éramos en verdad. No puedo hacer nada contigo.

No funciona, no te das cuenta. No estás viendo, dijo.

¿Pero cómo es posible?

No me gustan las mujeres, nena.

Soy gay. Me gustan los hombres. Soy pasivo, solo recibo y doy placer a los hombres.

Ahí mismo lloré. Me abrace con él y le pedí disculpas.

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