Pague por sexo.

El fin de semana pasado salimos con un grupo de amigas a tomar algo por la zona 10. En ese bar había un chico muy guapo. Bueno diría que terriblemente guapo, muy sexy y de pronto, cuando mis ojos lo descubrieron surgió una pequeña tensión sexual entre nosotros.

Le conté a mi amiga, quién me animo para que lo abordara. Tiene la sonrisa de James Rodríguez que me enloquece, le dije. Y qué esperas me contesto.

Así que fui a la barra simulando pedir un trago para hablarle. Entonces me pregunta si lo puedo invitar a él. Claro le digo y me presento. El pide un whisky y se lo toma de un sorbo y de inmediato pide otro.

Cuando estoy a su lado me doy cuenta que es más joven de lo que pensé. Menos de 20, le calculo. Sus labios son tan sugerentes que mis ojos se fijan tanto en ellos que se da cuenta que tengo su atención.

Entonces pone su mano en mi entrepierna y me pide otro trago. Me gusta su atrevimiento, así que no impido que continúe manoseándome, pero si le pregunto si me quiere emborrachar. No para nada, dice, pero si te quiero coger, agrega.

  • Eres directo, le digo.
  • Traes carro, pregunta.
  • Si, porqué, respondo.
  • Vámonos entonces. Qué esperamos.

 

Salgo al parque un poco indecisa. Me tranquiliza con un beso y antes de subirnos, me dice que me cobrará Q500.00.

Me asusto.

  • Qué, cómo que me cobraras.
  • Sí, claro. No estás dispuesta a pagar por un orgasmo, me pregunta.
  • Eres prostituto.
  • No como crees. Pero cobro por coger.

Claro que me desconcierto. No sé cómo reaccionar. No me está forzando, ni está siendo violento. Sólo me quiere cobrar. Te puedo coger rico, me dice. Hacer todo lo que tú quieras, agrega, pero claro quiero dinero a cambio.

No tengo Q500.00, le digo. Se sonríe. No te creo. Bueno, me pagas después, lo que consideres que me he ganado.

Ya desnudos, lo veo más joven aún. No me lo puedo creer. Su cuerpo de niño, dulce, con esa bella sonrisa que me enloquece,en la espalda tiene un tatuaje muy lindo. Es una belleza.

Pero también es  en un hombre tan experto y con fuerza y empuje para tratar a las mujeres. Es un amante perfecto, hace que todo valga la pena.

Me vengo fácilmente. Lo sabe, y me hace venir de nuevo, y otra vez. Y quiere seguir pero le digo que pare. El no logra venirse, y me pide que le haga sexo oral o lo deje penetrarme por detrás, pero ya no quiero.

En el carro me confiesa que se inyecta para evitar sensaciones en el pene y durar mucho tiempo. La penetración anal es más intensa, me dice, y así logra eyacular.  Comenzó con eso porque una señora en una fiesta le pago, dice, así por así y se lo llevo a su casa.

Antes de bajar, saco los Q500 de mi bolsa y le agradezco el rato. No te preocupes, llámame cuando quieras más, me dice.

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