No pasa nada

¿Qué pasa? ¿No tienes ganas?, indagó con una mirada desilusionada. Su pene, estaba arrugado, frío y sin ganas. Parece que no quiere, dije para llenar con razones y excusas el enorme silencio que generaba la contemplación de ese pedazo de cuero, que no quería funcionar. Déjalo, indiqué cuando el empezó

Celosa

Los minutos pasan y me desesperación aumenta. Debería estar acostada, pero no puedo. Estoy sentada frente al televisor, mi mente es un caos y piensa miles de cosas. Me pongo de pie, tomo el teléfono y le mando un mensajito a mi esposo. ¿Dónde estás? No me responde y me

Me enamoré

Fue en el 2008, cuando estaba por terminar el área común en la Universidad. El era mayor y estaba a punto de graduarse. Yo comenzaba a tener más confianza, había dejado la timidez y me sentía bien conmigo misma, pero seguía siendo una chiquilla buscando la vida. Así que nos

Fielmente casada

Cuando llegas a los 22 años en un ambiente de promiscuidad, pues tus hermanos, tíos y tu propio padre, andan tras cualquier mujer que les abra las piernas, piensas que tu terminaras de la misma manera. Así que cuando alguien a las primeras de cambio te ofrece un compromiso y

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