Noche de agrado

Era temprano cuando regresé a casa. Encontré a Steve sentado en el sillón de la sala viendo tele. Nos dimos un beso y sin decir nada me recosté en sus piernas, mientras él me hacia piojito.

En lugar de quedarme dormida, me entraron unas ganas enormes de hacer el amor. Steve se me antojo. Así que me arrodille y comencé a lamer su pene, que en ese momento aún estaba flácido, pero poco a poco se fue poniendo a punto.

Mientras él dejaba la tele por un lado, yo seguía chupándola y nos vimos.

Nuestras miradas se intercambiaron y fue un momento maravilloso en donde yo le agradecía lo bueno que es conmigo y lo estupendo de nuestra relación.

Justo en ese intercambio se vino y me trague su semen. Algo que odio tanto. No me gusta, pero en ese momento y en dicho contexto quise dárselo. Otra forma menos convencional para llenar mi alma.

Se levanto de inmediato, fue a la cocina y me trajo un trago de ron preparado.

Terminamos en la cama, desnudos, acariciándonos con sumo cuidado, sin descuidar ni un centímetro de nuestros cuerpos.

Fue una noche de sexo, charla y ron. Ah y semen, bastante semen.

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