No es NO

Llegue temprano y el sitio estaba lleno. La anfitriona me pregunto en la entrada si alguien me esperaba, entre cortado le dije que si, así que me dejo pasar. Sabía que Jorge aún no llegaba, así que me fui directo a la barra, único sitio con lugares disponibles. De inmediato pedí una copa de vino, que al poco tiempo se convirtieron en tres más.

Una señora, elegante, alta y rubia me observaba con obsesión, yo miraba mucho la hora y bebía sola el vino. De pronto se levanto de la mesa donde compartía con sus amigos y llego justo a mi lado. Y me pregunto si alguien me había dejado plantada. A usted que le importa le conteste de mala gana. Pues sí, me importa, dijo amablemente. Tú podrías terminar borracha, agrego.

Estaba descargado toda mi rabia con aquella señora que no me había hecho nada y se acerco para preguntar y nada más. Así que la invite a sentarse a mi lado. Le pedí algo y comimos un carpacho que estaba muy rico, mientras platicábamos de muchas cosas. En eso los amigos de su mesa estaban pagando y la llamaron, era hora de irse. Entonces me pregunto si aún iba a esperar por ese hombre que nunca se apareció.

Le dije que no, que yo también me iba. Entonces me invitó a irme con ellos. No fue difícil convencerme, en las afueras del bar me los presento a todos y fueron muy amables invitándome a compartir con ellos una botella de vino y una plática en casa de uno de ellos.

La señora rubia se fue en el carro conmigo. Nuestra plática se había tornado agradable y diversa. Al llegar se acerco y me dio un beso. Me quede más que sorprendida. Entonces quiso continuar pero la frene. No es agradable, le dije. No quiero esto. Pero ella insistió, como no tienen idea. Pero no era sencillo que ella entendiera el no. Hasta que le dije, Puta No, comprendió que no, es no.

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