Mi nueva pareja

Como todo en la vida la experiencia viene con los años. El placer es una de esas maravillas que descubres con el tiempo, a través de un proceso lento de aprendizaje. A mí por ejemplo, cuando alguien me produce frenesí, me dejo llevar. Disfruto el momento, valoró la cantidad sobre la cantidad.

Eso viene a propósito de una plática de amigas, en donde descubrimos que disfrutar el sexo en grandes cantidades no siempre es apetecible, sino disfrutas cada bocado de cualquier relación.

Al contar mi experiencia dije que el tiempo me había convertido en transgresora. El deseo estaba ligado al juego erótico compartido, y la satisfacción me la otorgaba aquel hombre que al final, con su mirada me hacia cómplice de su propia felicidad.

Nadie comprendió mi filosofía, todas estaban más atentas al chisme, al detalle vulgar que a la explicación reposada que produce un encuentro erótico con tu pareja.

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