Mi mejor amigo

Esa noche me acerqué de forma insinuante, para no dejar dudas de mis intensiones.

Mis amigas me advirtieron de su timidez, así que la sutileza jugaba un papel importante.

Su rostro se puso colorado cuando tome su mano. Su mentón se desencajo cuando lo bese. Y su cuerpo se puso rígido cuando mis manos volaban buscando su pene.

Toda esa escena duro pucos minutos. Cuando mi mano sintió la humedad de su semen todo se detuvo.

Sus disculpas no eran necesarias, más bien yo quería pedirlas por el atrevimiento y desfachatez. Le dije que no dijera nada. Todo estaría bien entre nosotros.

Después de un tiempo en silencio tome su mano y la pose en mi vagina. Ahora te toca a ti, jugar con mi cuerpo.

Ahora somos los mejores amigos.

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