Mi mejor amiga

Tuve un novio que era muy parco y nada romántico conmigo. Así que una noche, me llamó para salir a una fiesta. Le dije que no. Que no saldría con él, que me quedaría a estudiar. Pero no corte con él.

Mi madre lo quería mucho. Pero yo ya no quería nada con él, pero no me animaba a decirle nada. Así que me sentía mal, me daba lastima. No quería ser mala gente. En realidad, era buena persona.

Un día me encontró con un amigo en las canchas de la colonia y me hizo un escándalo. Me madre abogó por él, me culpo de ser fácil.

Pero todo termino al final del año, en el colegio. Me miró con odio, pensé que me golpearía, pues sus ojos estaban llenos de rabia, pero había mucha gente y se contuvo. Pero me gritó frente a todos “hasta aquí llegamos, pedazo de mierda”.

Fue un alivio. Me sentí feliz. Libre de toda culpa. Dispuesta a tener una verdadera relación.

Después de unos meses, un chico se me declaró un fuimos novios un par de meses. Todo se terminó cuando me dijo ¡te amo¡.

Yo no lo amaba, y pensé en decírselo, pero nuevamente me comencé alejando hasta que el dos meses después rompió conmigo.

Antes de entrar a la Universidad, le conté a mi mejor amiga que no sabía que me pasaba con los hombres.  Entonces ella me dijo que quizás era lesbiana.

Al cabo de un tiempo, me pregunto si quería probar. A mí ya se me había olvidado. Pero le dije que sí.

Me tomo de la mano, me metió al baño de su casa y me comenzó a tocar con ternura. Asombrada, pues no sabía que ella era lesbiana, no dije nada. Sus labios comenzaron a besarme los pechos, me toco el clítoris hasta que hizo que lograr un orgasmo. Así de sencillo.

Y entonces, me preguntó. Qué te pareció.

Fue intenso, le dije.

Entonces eres bisexual, me contesto.

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