Mi entrenador personal

Sedúcela-En-El-Gym1Por culpa de Carmen y su insistencia, acepte inscribirme en el gym.
El primer día fue clave en esta historia.

Después de llenar una hoja con mis datos, pagar la mensualidad y la inscripción, una chica me condujo a un cuarto con un llamativo rotulo en la entrada: Nutricionista y Personal Trainer.

La chica llamó a un tipo que llevaba una camiseta con el logo del gym. Luego entro, me pidió que me quitara las zapatillas y me subiera a la pesa. Anoto los resultados, midió mi presión y cuando llego Fran, el entrenador, me dejó ahí con él.

Ahora te pondrás de acuerdo con nuestro Personal Trainer para confeccionar tu rutina de acuerdo a los valores que obtuvimos, dijo antes de irse.
– Hola, dijo Fran, mi entrenador personal.
– Hola, respondí.
– ¿Primer día?
– No, conteste. Era obvio. Qué tonto, pensé.
– Has hecho ejercicio antes, me preguntó.
– Nunca.
– ¿Nunca?
– Bueno, en el colegio, pero era educación física. Eso.
– Tienes alguna lesión.
– Ninguna.
– Cuál es tu objetivo.
– ¿Perdona?
– Si, ¿Cuál es tu objetivo? Aquí en el gimnasio.
– Ninguno.
– ¡Ah¡ y por qué vienes.
– Por qué sí.
– Excelente
– Bueno, para ponerme en forma.
– Quieres ganar musculo o tonificar tu cuerpo
– Ponerme en forma.
– Eso no puedes hacerlo aquí.
– ¿Cómo? Ya pagué. Claro que si puedo.
– Pero para ponerte en forma, puedes utilizar el sauna.
– ¿el sauna?
– Eso te puede servir para quemar grasa.
– Me dices gorda
– No, como crees.
– Eres algo tonto.
– Eso crees.

Ese día fue fatal.
Pero los demás han sido lindos. Ya ni me quejo de nada.

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