Mi cumpleaños, preludio de todo

Los primeros pasos fueron cruciales en mi relación con Steve. Y sucedieron por pura casualidad. Una noche Steve me estuvo preguntando cosas muy personales por el chat. Respondí con sinceridad y apertura, total se había ganado mi confianza. Pero su insistencia en los detalles me despertó inquietud. Y tú para qué quieres saber todo eso, le pregunte. Quiero darte el mejor regalo de cumpleaños me contesto. Un momento pensé, mi cumpleaños ya paso, cómo piensa hacer eso, pensé.

El asunto resulto más simple. En mi facebook había anotado una fecha cualquiera. Y justo Steve es uno que le da seguimiento a esas cosas. Un día antes me llamó. Era más de las ocho de la noche, yo salía del gym y regresaba a casa. Quiero verte, para darte el regalo, me dijo. Además te compre tiramisú, que supongo te gusta mucho. Me quede sorprendida por la gentileza, que sin motivo aparente tenia regalo y pastel al mismo tiempo. Bueno, dije, estoy llegando a casa, si quieres me baño y nos encontramos en alguna cafetería. No, dijo. Porqué ahí no aceptan que uno lleve pastel. Yo ya lo compré, debo dártelo, agrego.

Está bien, ven a casa, le dije que no era buen momento porque Claudia se estaba quedando conmigo, pero igual, era para comer pastel, estaba bien. Llegue corriendo para meterme a la ducha, cuando el conserje del edificio me llamó. Señorita aquí está un joven que la busca, pero no puedo dejarlo pasar por qué no conoce, usted debe bajar para que entre. Me puse un pants, mis sandalias y un sudadero limpio antes de bajar.
Qué detalle, le dije al ver sus cajas llenas de sorpresas y el pastel que no podía cargar.

Entonces le aclaré la fecha de mi verdadero cumpleaños. Igual celebramos y abrí una botella de vino que tenía en casa. Claro que eso me provoco muchas cosas. Y me puse vulnerable, como siempre pasa cuando bebo vino. Entonces nos besamos por iniciativa mía. Quería recordar el beso anterior y me supo mejor. Eso nos llevo tiempo y me provoco mucha excitación. Pero no estaba segura. Sabes, creo que no debes continuar, no es buena idea, le decía. Pero una de las cosas que más definen a Steve es su perseverancia.

Y sus manos ya exploraban mi cuerpo. Yo también contribuía para eso. Sabes, no tengo nada abajo del pants, o mira mis pechos, están sudados. Sus manos y sus labios se encargaban de ponerlo más fácil. Tomo el pastel con sus dedos y me untó chocolate en un pezón, luego metió su dedo en mi boca. Ummmm que rico dije. Entonces comenzó a chupar mi pezón con mucha delicadeza. Te gusta el pastel, dije. Me gustas tú, respondió. Y a ti, pregunto. Si me gusta lo que me haces, dije. Entonces me dio un jalón fuerte que me dejo tendida en el sillón de la sala y con el pants a mitad de rodilla. Mi vagina quedo al descubierto y él derramo un poco de vino sobre mi ombligo. Todo estaba a punto, pero en ese instante Claudia entro a casa. Iba con dos amigos, también para celebrar mi cumpleaños. Me incorpore de inmediato. Fue un silencio cómplice de vergüenza, hasta que Claudia dijo, lo siento chicos, deben poner un aviso en la puerta para que no les moleste, pero ahora que ya vimos y entramos, nos podemos ir. Entonces les dije que no. Que todos podíamos tomar vino y comer pastel. Steve, comprendió.

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