Mi amiga Johana se casa

Ha sido una mala noticia para mí. Lo digo con toda sinceridad. Se lo dije a ella, tratando de impedir el paso trascendental que dará, pero no ha sido posible convencerle.

Ustedes se preguntan porqué me opongo. Es fácil de comprender. Nadie debe casarse, porque el amor va y viene y no se puede encerrar en un juramento legal.

Si eso no los convence, quizás esto si. Nosotros/as, los humanos somos los seres más sexuales del universo. Tenemos sexo por placer. Y el placer no tiene nada que ver con los sentimientos. Dice una revista especializada sobre el tema: Somos una de las cuatro especies conocidas que no utiliza el sexo con fines sólo reproductivos. Otra es el bonobo, con quien compartimos el 99% de nuestros genes. O los delfines”. En todos los casos, apunta, “hablamos de especies que viven en grupos grandes, complejos, con un patrón comunicativo sofisticado y una alta inteligencia”.

Y casarse, en estos tiempos no es de personas inteligentes.

En otras palabras, el sexo y nuestra capacidad reproductiva y comunicativa, nos hace más inteligentes. Por eso el sexo y la comunicación nos permite vincularnos. Es un lubricante social indispensable para vivir.

Pero no me malinterprete. Y se que mis lectores no son puritanos de pacotilla, pero igual puede haber alguien que me este reinterpretando de mala manera.

El amor, es como las estaciones, viene y va. Cambia. El matrimonio es una institución obsoleta. Y ser monógamo es como ser vegetariano.

Y mi amiga ni es vegetariana, ni esta enamorada de ese machista con quién se casa.

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