Mejor sola que mal acompañada

niDespués de fracasar con Antonio me sentí aliviada. Mis dias fueron de delajación constante tratando de resolver el enigma de la convivencia.

No fue difícil comprender que mi libertad tiene más valor que la intranquilidad que me provocaba el infiel de mi marido.

A pesar de todo lo que me paso tengo una incapacidad para evitar la soledad. Necesito tener alguien cercano con quién ser cariñosa. Para eso me encontré a Pepe.

Confieso que al poco tiempo el tipo quebró todas mis seguridades y me llevo por un laberinto que aún no salgo.

Fueron días donde necesite mucho cariño y sexo y Pepe fue un proveedor excepcional. Al principio tuve todo el sexo que puede y fue placentero, con orgasmos y sin ellos.

Pero hoy me despido nuevamente, pues los azares que el destino me tiene, son dificiles de descifrar.

Cuando la madrugada llegó a su fin, lo bese apasionadamente y logre una nueva erección, entonces beso mis pezones de tal manera que logró con poco esfuerzo protegerme de ese frío intenso que empezaba por sentir. Pero me pude resistir.

Le doy un beso y le pido que se marche. Así de simple es el destino. Déjame, quiero estar sola.

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