Los prejuicios de la primera cita

Mi amiga Helen no está de acuerdo conmigo. Dice que acostarse en la primera cita no funciona para tener una relación estable posteriormente. Y quizás tenga razón. Pero yo me empecino por llevar la contraria.

Desde hace unos días salgo con un chico nuevo. Nada serio. Nos conocemos desde hace años, estudiamos en la universidad algunos cursos en común y cuando quede sola de nuevo, apareció de la nada.

Con tanta pasión la primera vez que salimos en plan “a ver que pasa”, la noche sin sexo sería un desperdicio. Así que me deje llevar. Después de eso seguimos saliendo. Aún no se en que plan. Ahora estamos como amigos con derechos, pero cada vez las cosas van tomando un cause.

En realidad me gusta mucho. Su compañía es agradable. Le gusta mucho platicar, sonríe por todo, tiene un especial encanto y su cuerpo es muy atlético. Yo sé, soy una chica con suerte. Pero algo le falta. Digo para seguir en una relación seria.

El mayor defecto que le note, son sus celos desmedidos. No es machista, pero si celoso a morir. Y eso en estos tiempos no trae nada positivo a la relación.

El hecho que nos hayamos acostado la primera noche lo obsesiona. Piensa que soy una cualquier que lo hace con cualquiera. Y si, tiene razón, en lo que hacerlo con quién me gusta y me da la gana. Y qué con eso.

Pero en su corta mente conservadora debo ser, según él, una mujer puta. Entonces siento que está conmigo por el placer que lo provoco, pero al mismo tiempo se está enamorando perdidamente de mí, y eso lo pone mal. No sabe que hacer, atrapado entre aceptarme como soy, o apartarse y usarme por placer.

A mí no me provoca malestar eso. Tener sexo con él, así como estamos me parece muy bien. Pero él piensa que eso no es suficiente, y que debemos establecer una relación más seria. Y ahí es donde se traban las carretas. Y para ello, yo tengo que dejar de ser la puta, que según él yo soy. Ahí es donde yo le ponto límites.

Y lo peor de todo es que nunca me ha dicho nada, porque es muy caballeroso. Sólo lo piensa. Y sé que lo atormenta. Pobre hombre, vive aprisionado de sus prejuicios que le impiden ser feliz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *