Los pibes

Mi amiga Astrid tuvo que tomar una difícil decisión. Al salir de secundaria comenzó a trabajar en un banco y se inscribió en la U. Su vida social se esfumo.

Un día llegaron tres argentinos a cobrar unos cheques. Ellas los atendió. Los tres le parecieron guapos y coqueteo con ellos. Al final, por atrevimiento o rebeldía, les escribió su número de teléfono en un papel, junto con los billetes del cheque. Llamen, decía.

Solo su amiga del banco lo supo. Ambas prometieron salir con ellos si le llamaban, pero los días pasaron y nadie llamo. Después de casi un mes, recibió una llamada. Era uno de los argentinos. Lo supo de inmediato por el acento. La invitaba a salir.

Aceptó de inmediato. Por la tarde le contó a su amiga, pero ella no podía ese día. Así que salió sola, sin saber quién de los tres llegaría.

Fueron a tomar café en la zona una, y se besaron. Nada del otro mundo, pero ella se sintió también bien y asumió erróneamente que podía ser novios. El tiempo paso y de nuevo el silencio. Hasta que un día la llamó el otro argentino.

Y la historia se repitió. Salieron y se besaron. Ella acepto que no la buscaban para tener un noviazgo de verdad. Y qué importa, le dijo a la amiga, los dos me gustan. Así surgio la amistad entre los dos argentinos y ella.

Al cabo de un tiempo, salia con ambos, sin saber realmente lo que le deparaba del destino.

Un día la invitaron a un asado, en una casa de la zona 2. Ahí vivía el mayor, que era un jugador de fútbol de Municipal. Llegaron otras personas, también novias, esposas y familia de otros argentinos y del equipo. Solo la presentaron como una amiga.

Después de esa celebración comenzó a llegar a esa casa. Los sábados por la tarde, después de la U, pasaba a tomar vino, comer carne y platicar con ellos, nunca estuvo a solas con ellos en esa casa, pero un domingo, paso.

Después de tomar vino las cosas se pusieron calientes. Uno dijo que iría a comprar cervezas al super que está a la vuelta. Mientras el se fue, ellos se quedaron besándose. Fue muy intenso y ella se excito muchísimo. Tomaron cerveza y vieron los partidos de la tarde, hasta que se dieron cuenta que faltaba comida y más cerveza. A hora te toca a ti ir, le dijo uno al otro.

Mientras el iba al super, ellos se quedaron ahí besándose. Era un ritual agradable, pero ella no sabía en realidad si los dos sabían, o se imaginaban que ella se acostaba con ambos.

Pero cuando el pibe regreso, ella estaba super excitada y continuo besándose con los dos. Ya daba igual, que se enteraran que estaba con los dos. Así que pronto, estaba desnuda en la sala con ambos. Su excitación iban en crecimiento y sus deseos por tener a los dos en ese momento desato la furia en su cuerpo.

Al caer la noche, después de todo lo que paso en aquella sala, llamo un uber para regresar a casa. Los dejó satisfechos. Pero ella se fue con cargo de conciencia.

Uno de ellos, le había propuesta noviazgo y matrimonio. Se había enamorado de ella. Y al final se dio cuenta que ninguno sabía que ella estaba con los dos.

Lo que siempre quiso, lo que nunca tuvo, ahora lo podía tener, pero jugaba con juego.

Los celos de uno y de otro se fueron calentando al grado que dejaron de hablarse. Pero ella también se había enamorado, pero no del indicado, sino del otro, aquel que solo quería pasar tiempo en la cama con ella.

La propuesta de matrinomio, incluía el viaja a Buenos Aires y un embarazo de inmediato. Todo un paquete. Pero no acepto. El pibe se marcho y ella se quedo pensando que ahora estaría con el otro pibe. Pero este, ya tenía novia formal y no quería saber nada de ella.

 

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