Los amigos y sus misterios

Llegamos a la casa de Jorge, allá por la zona 15. Para mi sorpresa Jorge se empezó a coquetear con Elena, y yo empecé a sentirme un poco tonta. Los otros amigos se quedaron en el patio, tomando.

Jorge me pidió que me pusiera cómoda en sala, mientras le iba a enseñar una cosa a Elena, en su cuarto.

Me enojo mucho, pensé que Jorge queria conmigo. Se metieron en una habitación donde salían risas y luego un silencio: Pensé que estaban cogiendo.

Pasados 15 minutos, Jorge vino a mi encuentro y me dijo que podía pasar a la habitación.

Cómo le dije. Si Elena nos espera, dijo muy a gusto.

En la cama, estaba Elena tendida, desnuda, amarrada completamente. La cama era grande y amplia, y estaba atada en cruz, con las piernas abiertas, unos zapatos de tacon de punta que no eran de ella, o por lo menos no los llevaba puestos. Estaba totalmente sometida.

Jorge se acercó a mi y me dijo: estas lista. Yo estaba petrificada. No supe que decir. Elena entonces intervino. Juguemos juntos nena, dijo, a lo que Jorge agrego, esta perra de tu amiga tiene ganas, ya sabes, de que le demos una buena cogida. Jorge se embriagaba de placer solo con esa escena, afuera los otros amigos reian sin prisa.

Me recorde a la película las Sombras de Grey, pero ni así me provoco nada. Yo estaba muerta de miedo, sin saber que hacer, sin experiencia, sin fuelle en estos asuntos. Que pena. Lo siento dije antes de regresar a casa.

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