Llamada de atención

Me da un beso y se marcha, va tarde, terminamos de hacer el amor y quiero más, pero va tarde. Cómo siempre, no quiere otra llamada de atención. Le doy un beso, busco la almohada para dormir, el se cambia, se viste, baja a ver que desayuna, ya no hay tiempo, entonces, regresa en silencio. Me acaricia mis pies con ternura. Observo su flequillo aún húmedo del baño, el tatuaje que adorna su pecho, el gesto en su rostro, sus ganas de poseer mi cuerpo nuevamente y sus manos que ya buscan mi vagina para comprobar que siguo intacta. Nos miramos a los ojos y lo hacemos de nuevo. En la noche, cuando llega a casa me enseña el memo y dice así: Llegar tarde es incompatible con los valores de la empresa.

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