La pandemia

Nuestro noviazgo inició cuando termine el básico, de eso ya hace cuatro años. En ese tiempo nos juramos amor eterno. Era un cuento de hadas que pronto tendría un final feliz. Pero la pandemia trunca todo.

El año pasado, en diciembre para ser más exactos me pidió matrimonio. Una semana antes de la navidad nos comprometimos, teniendo a nuestras familias de testigo. En ese instante me sentí la mujer más feliz de la tierra y mis padres se pusieron muy contentos de nuestra decisión.

En poco tiempo las cosas cambiaron. En febrero de este año, Carolina mi mejor amiga y vecina me presentó a Joaquín. Un chico nuevo en la colonia. Lo había visto un par de veces en la Universidad, pero nunca le puse atención y de pronto nos convertimos en buenos amigos.

Cuando llegaron las restricciones que impuso el Gobierno, me despidieron del trabajo y deje de asistir a la Universidad. Así que me la pasaba todo el día en casa buscando oficio. Mi novio continúo trabajando, pero con la U cerrada y los toques de queda del inicio, dejamos de vernos y nuestra relación se convirtió en virtual.

Me pasaba las tardes con los amigos de la colonia, luego con Joaquín, Entonces Carolina se dio cuenta que algo pasaba entre nosotros y trato de advertirme. Ese chico es un mujeriego, me dijo. Solo se anda agarrando a quién puede. A pesar de que a mi amiga no le agradaba para nada mi ovio, me dio el aviso.

Un día paso, Joaquín se quedo a solas conmigo y me beso y después todo lo demás fue historia. Por la noche, después del toque de queda, Joaquín llegaba a mi casa, mis padres durmiendo y lo entraba al zaguán de la casa y pues pasaba lo que tenía que pasar.

Con el problema del Covid y las restricciones, las distancias entre la casa de mi novio y la mía se fueron haciendo cada vez más extensas y Joaquín ocupaba un lugar en mi cotidianidad afectiva de manera más efectiva. Y fue un vendaval, que termine por abrirle las puertas de par en par para que posará su pasión.

Así que un día llame a mi novio y lo cite en casa para darle las buenas noticias. Quiero que sepas que nunca entendí muy bien lo que pasó entre nosotros. Le dije. Ese distanciamiento me hizo cambiar y ahora tengo otra perspectiva, agregue. Lo que antes sentía por ti, ahora ya no lo siento. Y no quiero lastimarte, dije segura, pero estoy viendo a otro.

Su rostro se desencajo por completo. Sus ojos se pusieron rojos a punto de estallar de la colera y la tristeza. A su cerebro le costo procesar lo que escuchaba.  Pensé en callarme, pero decidí continuar.

Lo que, si puede decirte al ciento por ciento, dije con voz de experta en esos temas, que lo que me está pasando con Joaquín, es algo que yo quise que pasará y no me arrepiento de nada. Sabes, todo fue tan rápido que aún ahora no tengo una explicación clara y concisa del asunto.

Pero…….  pero nada, lo interrumpí.

Un día Joaquín llego a mi casa, tú te habías marchado. Hablamos en la calle a pesar de que estaba lo del toque de queda, pero como es una colonia cerrada no pasa nada me dijo él. Mis padres estaban cenando y nos quedamos platicando en el portón de la casa. Esa noche nos besamos. Y ahí se me despertó la vida.

Pero ese hijodeputa es un calienta culos, que se agarra a todas por igual, dijo desesperado.

Mi sonrisa delato lo que diría a continuación. Estoy bastante clara que Joaquín no me quiere, ni me querrá nunca. Entiendo muy bien porqué está ahora conmigo. Y segura que tendrá a otra por ahí, pero y qué. Él me quiso agregar a su lista de conquistas, y ahí te confieso, yo también quería lo mismo.

No te lo voy a negar, pero el tipo me hizo sentir bien. Sus insinuaciones morbosas allanaron el camino y cuando por fin se dio, la cosa fue más sencilla. Nuestra intimidad se vio reforzada por mi complacencia y mi apertura. Quería complacerlo, estaba dispuesta a renunciar a ti, por una aventura de pasión y desenfreno que no tengo contigo.

Así fue como paso. Joaquín me despertó la pasión y me entregue a él sin reservas. Cada noche lo deseaba con más fuerza y por las circunstancias, si lo quieres, él está ahí. Y no sé cuánto durará esto, pero mientras dure, yo estoy bien. Mientras tanto nuestra intimidad se ve incrementada hasta límites que nunca pensé llegar contigo. Y por eso mismo ahora te digo que lo nuestro no tendrá futuro y no me casaré contigo.

Pero él no te quiere como yo. Me contesto. Ya, dije, muy serena. Lo sé y así esta bien. Lo que yo sienta es lo que importa, conteste muy madura. A ti te tengo cariño, pero amor no. A él tampoco lo quiero, pero si lo deseo. Y lo mejor es que tu entiendas que es por el bien de ambos.

Para Ernesto eso fue devastador. Yo me sentí poderosa.

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