La novia, la amante y la amiga con derecho

Durante los dos años de relación con Steve tuve varios títulos; según yo era la novia, pero después me di cuenta que más parecía la amante, hasta que por fin él me aclaró el asunto, somos amigos con derecho, dijo tajante. Fue duro comprender y aceptar cada etapa de nuestra relación. Cuando iniciamos, pensé que seriamos novios para la eternidad, aún cuando no estaba muy claro eso, pero nos comportábamos como tal. Por ejemplo, siempre, cuando nos encontrábamos nos besábamos en la boca, sin importar quién estuviera y dónde estuviera. Me tomaba la mano en público. Íbamos al cine, como cualquier pareja. Pasaba a mi trabajo y todos, sin excepción hacían de cuenta que era mi novio. Llegaba a mi casa, y en el edificio todo mundo sabía que andaba conmigo. Mis padres lo conocieron y me dieron la bendición para que anduviera con él. O sea, hacíamos todo lo que una pareja de novios hace, incluso pelear, celarnos y darnos regalos en días especiales.

Pero Steve es como es. Cuando lo conocí y comencé andar con él tenía una relación. No supe si era seria, de tiempo o qué, pero andaba con alguien. En ese tiempo, conscientemente me convertí en su amante. Pero después que lo nuestro avanzaba, el siempre tuvo otras amantes. Lo supe, lo acepte, y aun cuando me causaba mucho malestar, mantuve la relación por la felicidad que me provocaba estar con él.
Pero cuando de compromisos se trataba, entonces me convertía en una amiga con derecho, nada más. Y eso fui siempre. Más cuando yo le hablaba de mis sentimientos. Era muy parco en ese sentido. Sabes, no creo que sea bueno que te enamores de mí, yo no te puedo corresponder. Me gustas, me siento bien contigo, pero no voy a estar mucho tiempo aquí, ni tendré otros sentimientos, más que solo los deseos que hoy siento por ti. Eso me devasto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *