La luna me seduce.

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Dicen que la luna tiene propiedades especiales. Y cuando asoma, la pasión florece. Eso se aplica conmigo.
Me acuerdo cuando vivía en aquel apartamento del noveno piso. Cada noche su luz alumbraba mis deseos y con su compañía, me masturbaba constantemente. Era el reflejo de la pasión caprichosa que nacía justo cuando se llenaba el cielo.

En los buenos tiempos, mi deseo se ubica en aquel cuarto de hotel sucio y húmedo, con dos hombres a mi lado. Dos desconocidos que me tocan en todas las direcciones posibles, mientras uno me susurra al oído aquella vieja canción: “como haces cuando me amas”.

Fue la luna la que me condujo hasta Panajachel. Mi primer viaje de mochilera. Lleno de luna llena nos movilizados durante tres días de borrachera y mota, y en ese tiempo, siempre nos cuido y nos guió por aquellos callejones de tierra y alambre, hasta llegar a la vieja casona que servia de albergue a la pasión desenfrenada.

Ahí comprendí el poder que tiene y la locura que me provoca.

Y con ese conocimiento, disfrute la vez que conocí a JJ, un animador cervecero en la playa del puerto de San José. Después de la fiesta, nos ofreció una piscina llena de cerveza, para continuar la fiesta. Las tres chicas edecanes que andaban con él nunca pararon de bailar. Y yo de tomar.

Una de las niñas se acerco y con mucha suavidad metió sus dedos en mi bikini y puso mis pechos duros. La más guapa de la tres me beso en el cuello. Ahí supe que sería una noche plena. Al principio JJ le gustaba verme ser seducida por dos lindas edecanes. Luego también participo y mi cuerpo se convirtió en un recipiente de cerveza y fluidos de todo tipo, del que todas bebían. Yo disfrutaba viendo la luna y sintiendo su poder.

Dejo atrás a los desconocidos que intente sobornar para saciar mis pasiones de luna llena.
Pero quizás valga la pena recordar aquel amante que abrió mis piernas con violencia y prisa, justo cuando mi mejor amiga se casaba. Me reinvento el amor y sus viejas sensaciones. Me ubico justo en el momento que sentí por primera vez la pasión del sexo y el sentimiento más profundo hacia alguien.

Cuando exclamé de pasión y amor, siempre la luna brilló.

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