La locura

Con Steve encontré la locura y me gusto. Es un amante con calificación de honor. A él le debo el descubrimiento de mi cuerpo, de los placeres que habitan en mí y de las formas tan diversas que existen para enloquecer de deseo. Ha sido el único hombre que me ha provocado la eyaculación. La primera vez me moría de vergüenza. Pero con su típico, no pasa nada nena, me calmo y me explicó que era y por qué era bueno que pase eso. A partir de ahí, formó parte del club de mujeres que mojan la cama. Y no sé cuantas sabanas y toallas moje, pero con él fue una constante pues mi disposición siempre anda a tope, mi libido a su lado siempre se encuentra por las nubes y sobre todo ha logrado que mis orgasmos sean múltiples, largos, intensos y bastante húmedos.

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