La historia de Ramiro, segunda parte

pies-jovenesRamiro tiene su estilo para vender de zapatos. Además de su ambición natural, se necesita mucho ingenio para llevar a cabo emprendimientos admirables. Esta es la historia.

Ana, sabes, tengo nuevos zapatos que quiero que veas, le dijo a mi amiga con entera confianza.
Pero no tengo dinero, respondió Ana.

No te preocupes. Te puedo dar crédito, además me gustaría que te los probaras primero.
Esa conversación la escuche una tarde en la cocina de mi casa. Sin sospechar los alcances, le pregunte a mi amiga Ana, que ondas con Ramiro, el nuevo esposo de mi madre.

Me está ofreciendo unos zapatos, pero no tengo dinero, me dijo Ana, sin darme más detalles.

Ramiro había comenzado un exitoso negocio de venta de zapatos para mujeres, que se había convertido en algo bastante rentable. Tipo pirámide, hizo que mi madre y yo, le presentáramos a nuestras amistades, para el ofrecer el calzado. Ofrecía un 35% de descuento al precio de la tienda.

Ana, mi amiga, se había convertido en una compradora compulsiva. Así comenzó la situación. Ella trabajaba como loca vendiendo zapatos, dinero que posteriormente gastaba en comprar zapatos. Ana no podía pagar más y entonces Ramiro le dio crédito.

Al principio, cuando no pudo pagar el crédito, le pidió algo lógico. Que replicará el negocio, igual que hizo conmigo a través de sus amigas. Pero ella no logró reducir la deuda. Al contrario, está crecía.
Un día, según me conto posteriormente Ana, llegó molesto a su casa y habló con su madre. Después la amenazo si no le pagaba. Pese a todo, Ana hacia todo lo que Ramiro le pedía. Y poco a poco, la supo manipular.
Primero le pidió cosas a cambio. Después fueron otros asuntos. Hasta que terminaron teniendo sexo. En realidad ellos desde el principio tuvieron buenas relaciones. Se trataban con tanta naturalidad, que en principio pensé que Ana coqueteaba con Ramiro descaradamente. Era obvio que a ella le gustaba el marido de mi madre. Pero como él trataba con bastante confianza a todo el mundo, nunca pensé que entre ellos había algo.

Pero si había. Durante un año, Ana tuvo sexo con Ramiro, a veces por gusto y ganas y otras veces por deudas y zapatos. En realidad, el tipo sabe tratar a las mujeres. Tiene ese don especial. Ana se había enamorado perdidamente y poco le importaba lo demás.

Mi madre los encontró teniendo sexo en su cuarto. Pero después de una discusión y el griterío que eso supuso, Ramiro y mi madre hicieron las paces y todos acordaron seguir su rutina. Ana llegando por las mañanas a casa para tener sexo con Ramiro y mi madre aceptando su presencia en casa, con tal que la complaciera por la noche.

Nunca supe como llevo eso mi madre, pero esa relación enfermiza entre ellos duro más de dos años.

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