Indeciso

En básico me gustaba Carlos, y todos les decian el niño bueno. Pero fue Carlos, el patan quién me beso por primera vez. Lo hizo en el patio del colegio, en la parte de atrás. Unas compañeras de los primeros grados nos vieron y lo contaron, hasta que la directora llamo a mis padres para poner la queja. Desde ese momento, mi madre me prohibio todo contacto con Carlos, el patan.

Pero como dice que lo prohibido es mejor, nos seguimos besando el resto del año, solo que ahora siendo más discretos. Sin embargo mi gusto por Carlos, el niño bueno no disminuia.

Hasta que un día, Carlos el Patan me llevo atrás del colegio, en una plantación de platanos y frutales y entonces su lengua me paso revista en toda mi boca. Nunca antes me había besado de esa manera. Y me gusto.

Al cabo de unos minutos llego Carlos, el niño bueno y nos sorprendio. Me sentí bien, al ver su rostro de enfado por verme de esa forma en los brazos de Carlos el patan. En ese momento pensé que se había puesto celoso y me dio una alegría enorme pensar que estaba interesada por mi. Pero no era así.

Al dejar el colegio, pasaron los años y nunca más volví a saber de ellos. Hasta que una tarde nos invitaron a una fiesta y mi marido me pregunto porque dos de los invitados nos miraban fijamente.

Mi sorpresa fue ver en esa fiesta, 16 años después, a los dos Carlos. El patan seguía siendo Patan, y el niño bueno, tenía otro porte, era distinto, pero igual los reconocí a los dos. Se los presenté a mi esposo y le dije algo de esos besos que me habían dado.

Ambos eran pareja, vivian juntos y estaban enamorados desde los básicos, me dijo Carlos el niño bueno. En este caso era la niña buena. El patan, seguía en las mismas, pero según me dijo, estaba a gusto con Carlos.

Al final de la fiesta Carlos el Patan me confeso que se cogio a todas mis amigas, en aquella plantación detrás del colegio. Y solo yo me libre. Y qué paso, pregunte confundida. Con qué, me pregunto. Qué haces ahora con Carlitos. Es que con él, me enamoré, dijo sonriendo y feliz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *