Hotel ajeno

Sucedió y fue una especie de sexo casual, con un conocido de toda la vida. Por coincidencia, nos encontramos en un antro de Pana, pasando la semana santa. Todos, mis amigos y sus amigos, nos conocíamos desde hacía tiempo. Así que no entraré en detalles de cómo nos conectamos.

Lo cierto es que después de tomar cerveza y bailar, me pregunto si quería ir al muelle, a consumir algo de mota que llevaba. Le dije que sí. Una cosa nos llevó a otra y en lugar del muelle resultamos en la habitación de su hotel.

Nada romántico, comenzó a buscar mi vagina como un descocido. Le dije iba muy rápido, que no había prisa. Pero no me escucho y me desnudo de inmediato y se montó para penetrar.

Después de terminar, se tiro sobre la mesa de la habitación, recogió de su mochila un polvo blanco que no era harina y lo consumió. Luego se metió al baño a refrescarse y se volvió a tumbar desnudo a mi lado. Y comenzó de nuevo, ya eufórico a cogerme.

El sexo era bastante acelerado. No daba opción a disfrutar adecuadamente el asunto. Él no era consciente de nada. Solo quería meterla en algún lado y no pensaba en mí, ni mucho menos en mis necesidades. Era como que si yo no estuviera compartiendo con él. Me decepcione en la segunda.

Pensé que la tercera sería la vencida, pero tampoco. Pero hay que reconocer el aguante que tenía y que, si hubiera puesta atención al juego previo y todo esto, me tendría ahí complacida. Pero estaba más que decepcionada.

Al terminar, me dio el primer beso, algo curioso para el momento que sucedía.

Asumí que era una despedida, así que comencé a buscar mi ropa, pero mi sorpresa fue que después de consumir nuevamente coca, me lanzo a la cama nuevamente. Entonces le dije que no. Que se calmará que así no me gustaba.

Entonces comenzó a buscaba un cigarro de mota, para poder bajar las revoluciones a su organismo. El olor y el humo a la mota nos calmó a los dos. Me dormí, mientras el preparaba otro, quizás para tener un reparador sueño. Pero se fue y me dejo ahí durmiendo en un hotel ajeno al mío.

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