Fuera de casa

Cuando llego me abrazo como si estuviera realmente enamorado de mí. Yo en cambio no sentí nada de ese amor que decía sentir. Igual, le seguí el juego, y esa tarde le hice el amor como nadie se lo hacía, y regreso, como lo hacía siempre, buscándome para recrear todo nuevamente.

Religiosamente regresaba cada semana, se aparecía en casa por la tarde, cuando sabía que estaba, me hacía el amor y se marchaba, para después no saber nada de él, sin llamadas, sin mensajes, sin nada, hasta ese día que se aparecía en casa, con urgencias pasionales.

Mi flaca, amor, decía siempre, cuando se daba cuenta que tenia indiferencia. Yo en cambio siempre dispuesta a complacerlo. Sabes, decía, ahora quiero que hagamos esto. Y lo otro, y también aquello que siempre me haces. Cada una de las “cositas” se recreaban cada tarde, con mucho esmero, al principio para que no dejara de llegar, después sólo por el hecho de buscar mi satisfacción personal.

Hasta esa tarde, que llego de prisa y con muchas ganas. Flaca mi amor, dijo al entrar, te necesito. Mi esposa me dejó. Entonces todo el encanto se termino y lo eche de casa, de inmediato.fv

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