Frustración

 

Regresamos cansados a casa. Steve se durmió de inmediato. Yo seguí  despierta, pensando en aquella pareja de la fiesta. Recordaba  aquel antiguo novio, con bastante parecido a ese chico que me abordo y me sedujo en aquel antro. No sé exactamente cuánto tiempo pase en eso, pero la noche se esfumaba. De pronto me di cuenta que mi cuerpo había sido invadido por un extraño sudor, que nunca antes tuve en una noche helada. Estaba excitada, mi vagina estaba húmeda y mis deseos sexuales estaban a flor de piel. La luz del día asomaba por la ventada, entonces intente despertar a Steve. Lo estimule y me excite más. Era tan intensa esa sensación, que teniendo al novio a mi lado era pertinente despertarlo. Pero  Steve no reacciona y cuando lo hace se jode todo. Tiene resaca, quiere vomitar, desea seguir durmiendo. La droga que consumió toda la noche lo tiene atrapado, me maltrata y se marcha del cuarto. Me levanto, me baño y me masturbo. Por la tarde me acuerdo que tengo un amigo con quién puedo contar en estos casos.

 

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A ver qué pasa

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