Fiestas locas

Nunca supe cómo comportarme en una fiesta así, el baile era lo de menos, las drogas, el alcohol y un poco de sexo, era lo principal.

Según me cuenta el amigo que me invitó, todo surgio cuando tres chavos armaron un negocio en sociedad y alquilaron una casa grandísima, pues pensaron que les iría bien. Esa donde ahora se hace la fiesta. Pues, al principio todo marcho bien, pero a los pocos meses, el negocio quebró.

El problema se dio cuando quisieron entregar la casa, sin haber leído el contrato. Fueorn demandados, pues según el contrato ellos debían pagar mensualmente una cantidad establecida durante dos años, sin importar si el negocio iba bien o mal. Si entregaban la casa, igual debía seguir pagando la mensualidad del alquiler.

Entonces este negocio de los fines de semana. No tenían permisos de nada, tampoco era una discoteca, ni nada por el estilo. Surgio la idea en una ocasión que hicieron una fiesta de traje y todo mundo llego, pero pocos eran los conocidos y amigos de verdad. El resto eran colados. Al terminarse las cervezas y el licor que algunos habían llevado, salieron a comprar y lo revendieron, quedandoles una ganancia de mas de mil quetzales

Entonces decidieron hacer fiestas, pero ya no de traje, sino vendiendo ellos el licor y cobrando la entrada. Viernes y sábado, a cincuenta la entrada para unas 400 personas, más un consumo de 200 percapita, podía hacer al mes más de 50 mil quetzales, menos el alquiler, aún quedaba algo para ellos.

Así comenzaron a llegar mutlitudes seleccionadas a este tipo de fiestas. El vecindario nunca se enterá de nada. La casa es grande, esta lejos de la ciudad y la casa más cercana queda a medio kilómetros. Hay dos entradas, y el interior de la casa permite hacer este tipo de fiestas.

Los chavos acomodaron los cuartos para tomar, coger y drogarse. Además, afuera hay un jardín enorme, con grama, árboles frutales y piscina. Todo encajaba. La música es lo de menos, pero siempre invitan un tipo que ameniza y eso atrae a mucha más gente. No hay publicidad, tampoco se paga la entrada, pero existe un tipo de contraseña que se cambia cada día, así los invitados no siempre son los mismos.

Tienen elementos de seguridad para evitar conflictos, y también regulan las drogas y el licor para no tener sobresaltos posteriores. Pero ellos tienen el control de todo los ingresos.

La casa como le dijen tiene sus empleados y entre estos hay un grupo de chicas que se encargan de acompañar y desinibir a los presentes. Muchos piensan que son invitadas, pero en realidad son edecanes que bailan, ameniza y acompañan. Algunas veces tienen sexo con los chavos, siempre es de pago y es por cuanta de ellas. Un negocio aparte. Pues según me cuenta este amigo, en ese sentido si que tienen ética. El sexo es un placer que se da, no se cobra. Si quieres pagar, es tu rollo.

Era la primera vez que estaba en una situación de indecisión. Me gustaba la adrenalina, pero había escuchado muchas historias sobre este tipo de fiesta y siempre terminas enganchada a las drogas o al alcohol o terminas de puta y no estaba dispuesta a que eso pasara.

Lo primero es lo primero, me dije. Había aceptado ir, con mi amiga Karla, para divertirme, al momento que me sintiera incomoda me marchaba. En aquel sitio había de toda clase de personas. Algunas que pasaban por narcos con dinero y prepotencia, otros se miraban gente con dinero y estilo. También estaban los machitos, aquellos que seguían las chicas y se sentían los muy guapos.

Las chicas que llegaban siempre iban acompañas, algunas de sus novios, otras con otros amigos y también grupo de amigas que llegaban a divertirse. A lo largo de la noche había shows, montados especialmente para hacer gastar a los asistentes. Estos nunca se veían como clientes, sino como invitados a una casa en donde tienen libertad de hacer lo que les de la gana, pues los padres, dueños de la casa no se encuentran.

La mayoría de chicas éramos jóvenes, algunas, quizás menores de edad. Nadie había llegado obligada y todo el mundo se podía ir cuando quisiera. Solo había una condición, todos ahí fueron invitados por alguien y nadie sabia con certeza quién era el propietario de aquel sitio, pero cada gastaba alguna cantidad de dinero para disfrutar la invitación.

Adentro todo era fiesta, una fiesta sin límites, pero cara. Apuestas y espacios para el sexo, era lo más concurrido. Las drogas te las vendía un tipo que no era parte de la fiesta y está controlado para que no exisieran excesos. El licor era el principal ingreso. El límite era no molestar o enturbiar la fiesta. Para eso había varios tipos que te machaban a golpes si intentabas pasarte la raya. Nadie podía ingresar con armas, aun cuando muchos portaban guardaespaldas. Nuna ha habido una pelea, ni adentro, ni después. Tampoco discusiones o malas vibras entre los asistentes.

Cada quién tenía un espacio y la casa era amplia, acogedora y sobre todo pulcra y no podían ingresar más personas una vez llegado el cupo del día. Podías andar como quisieras, la mayoría andaba vestida normal, pero había chicas, a veces, que estaban en ropa interior, igual que había muchos hombres que se desnudaban para enseñar sus penes grandes en la piscina. Estos últimos estaban safados, las primeras, trabajaban y a veces eran prostitutas de un antro cercano que llegaban a captar clientes en una especie de cooperación empresarial.

La música electrónica era la norma, el ambiente bastante relajado y todo el sitio invitaba al deschongue. Pero me contuve. Mi amiga Karla tuvo tres orgasmos en la noche, yo escuche dos de ellos, pues lo hicieron en el jardín, en medio de nada, mientras yo los cuidaba. Ellos compraron un botella de ron y nos fuimos al jardín. No tiramos sobre un tapete de yoga a tomar y picar. Estaba mi amiga y su novio, mi amigo, otra chica y yo. De pronto ellos comenzaron a besarse y a los pocos minutos tuvieron sexo. Rico, de ese sexo de aventura.

Su novio, era un peor es nada, que la hacia gozar como nadie y eso me daba envidia de la buena. Yo no me anime a tanto. O era la fea de la fiesta, o de entrada llevaba un letrero que decía no molestar. Me pase bailando, sin drogas, sin licor y sin sexo, toda la noche pues la fiesta terminó pasada la cinco de la mañana.

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